La Ley de Manejo del Fuego, nuevo frente de conflicto con el agro

En el marco de una relación cada vez más tensionada, la posible modificación de la Ley del Manejo del Fuego podría hacer nacer un nuevo frente de conflicto entre el ruralismo y el gobierno nacional.

Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) emitió este miércoles un duro comunicado en el que se quejó de los cambios que se pretenden introducir en la normativa, y que convertirían a los productores víctimas de incendios en sus campos, en victimarios.

“Se generan sanciones gravísimas para los productores titulares de la tierra que sufren un incendio, que se suman al hecho de ver quemados sus campos. El proyecto en cuestión no distingue entre incendios provocados e intencionales y tampoco si fueron provocados por terceros ajenos al titular del predio; es decir, se iguala sin distinción de responsabilidades, siendo siempre víctima del castigo propuesto el titular registral del inmueble”, reclamó CRA.

Sobre este punto, protestó también porque observa una “manifiesta intencionalidad de la norma que pretende ejemplificar bajo un supuesto ideológico que los propietarios queman sus campos, cosechas e instalaciones para hacer negocios futuros”.

Para CRA, “cuesta entender la razonabilidad política del proyecto que parece inspirarse en el desconocimiento de lo que sucede con los incendios o peor aún por el desprecio a encontrar soluciones al verdadero problema de los incendios y sus causas reales”.

La entidad citó como ejemplo al caso de Córdoba, donde las casi 200.000 hectáreas puestas bajo condición de desastre agropecuario son en su mayoría zonas serranas sin valor productivo ni menos inmobiliario, zonas de bosques nativos donde además esta ley no serviría para reparar el sistema vegetativo perdido.

Por estos motivos, CRA les pidió a los diputados y senadores que rechacen esta modificación “carente de razonabilidad y con un doble castigo a quien ha sufrido un incendio, que, como se ha demostrado muchas veces obedece a la intencionalidad de terceros”.

“Reformar una ley debe ser siempre la búsqueda de una norma superadora y no un acto de irracionalidad política fundado en prejuicios inaceptables”, concluyó CRA.

Agrovoz

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Academia Agro, la nueva plataforma virtual de intercambio y capacitación de BASF

Los productores agropecuarios tienen un rol fundamental en la producción mundial de alimentos. Para ellos, es de gran importancia estar al tanto de las novedades y herramientas que los ayudarán a afrontar los desafíos que el campo les plantea día a día y potenciar el rendimiento.

Por eso, la división de Soluciones para la Agricultura de BASF presenta Academia Agro, un espacio de intercambio, capacitación y actualización integral donde se puede acceder a información y últimas novedades para enfrentar las distintas problemáticas y desafíos del campo y su gestión.

Productores y profesionales del agro podrán acceder de forma libre y gratuita a capacitaciones y contenidos relevantes para cada momento a lo largo de la campaña productiva, lo que les permitirá saber más y decidir mejor sobre cada etapa. En el sitio web de “Academia Agro”, los interesados encontrarán charlas que abordan temas desde el contexto macroeconómico y perspectivas, precios objetivos 20/21 y planificación estratégica de los márgenes agrícolas, hasta proyección impositiva agropecuaria y muchos otras temáticas de impacto como soluciones técnicas, buenas prácticas y calidad de aplicación. También, por un lado, podrán encontrar materiales descargables sobre cuestiones económicas de importancia como la ruta de fundamentos de granos, la ruta de márgenes, la ruta impositiva y el ABC de la Economía; y por el otro, una biblioteca audiovisual con videos de expertos. 

De esta manera, a través de Academia Agro, BASF brinda una guía de soluciones técnicas y buenas prácticas para todo el sector agrícola y así continuar expandiendo el flujo de conocimiento e información actualizada entre el sector. “La iniciativa tiene como objetivo sembrar conocimiento y cosechar resultados a partir de un entendimiento de cada momento de una campaña de producción. Academia Agro se enfoca en brindar herramientas para trabajar de manera más eficiente en todas las áreas del agro, y así obtener mejores resultados”, señala María Carolina Alegre, Gerente de Marketing y Comunicación de la división de Soluciones para la Agricultura de BASF.

Próximas Capacitaciones en agenda:

  • 29 de octubre, de 9:00 a 10:30 hs.

Santiago Tiscornia brindará una capacitación sobre planificación estratégica de los márgenes agrícolas. En la misma se buscará que los participantes aprendan a diseñar y analizar los márgenes brutos de sus actividades, proyectar la rentabilidad futura, y comprender las variables de impacto y riesgos.

  • 5 de noviembre, de 9:00 a 10:30 hs.

Juan Martín Bartolomé brindará una capacitación sobre proyección impositiva agropecuaria. Dará un contexto de la presión fiscal en el sector, remarcando las formalidades del comercio de granos y documentos obligatorios para poder realizar una correcta planificación impositiva. Para inscribirse, los interesados deben acceder al sitio web “Academia Agro”, sección “Capacitaciones y Charlas”, seleccionar la próxima charla disponible según interés, completar el formulario y aguardar el correo electrónico de confirmación con el link de conexión.

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Incendios, una problemática recurrente y global

“Estamos ante un fenómeno que no es local ni esporádico, sino todo lo contrario: los incendios son cada vez más frecuentes en muchas regiones del planeta”, afirmó Carlos Di Bella, investigador del Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), y detalló: “En agosto del año pasado estábamos hablando del fuego en el Amazonas. Este año también afectó a Australia y otras regiones menos difundidas de África e Indonesia, por ejemplo. En la Argentina año a año se queman millones de hectáreas, sobre todo en la porción semiárida del país. En 2020, los incendios comenzaron en febrero en el Delta y llamaron la atención de los medios por la cercanía a la ciudad de Rosario, pero es una zona afectada por el fuego todos los años. En 2018 se registraron ahí tantos focos como ahora. En 2008 el humo incluso llegó a la ciudad de Buenos Aires, provocando caos en la Panamericana”.

“Evidentemente los fuegos son frecuentes en el Delta del Río de la Plata, en la Mesopotamia, en la Región Chaqueña, en las Yungas, en la provincia de La Pampa y en San Luis, entre otros sitios. Es una problemática que se repite todos los años y sin embargo no está siendo tenida en cuenta en toda su dimensión”, aseguró. Al respecto, destacó que la Argentina posee el Plan Nacional de Manejo del Fuego, dependiente del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, un área sobre la cual no avanzaron incluso algunos de los países desarrollados que también sufren el fuego, como Australia. Tal es así que recientemente la revista Nature publicó un artículo sobre la necesidad de crear una agencia nacional de monitoreo de incendios en ese país. En la Argentina, si bien existe este organismo, también es cierto que los recursos naturales son de las provincias y esa condición lo limita, aunque muchas veces el fuego excede la capacidad de las administraciones provinciales.

“Deberíamos de una vez por todas aunar esfuerzos, utilizar todas las herramientas disponibles para tomar decisiones y actuar de una manera más integrada y global, entre los municipios, las provincias y la Nación, así como también interinstitucionalmente y a nivel internacional”, indicó el docente de la FAUBA.

Herramientas disponibles para actuar

Según Di Bella, actualmente existe una gran disponibilidad de herramientas para planificar, prever, actuar y evaluar el efecto de los incendios. “No conozco otra herramienta como los satélites que sea tan rápida, tan barata y eficiente. Existen satélites de alta resolución que incluso permiten ver en detalle exactamente cuándo se inició el foco”, dijo, y consideró que de este modo también podrían identificarse quiénes son los posibles responsables.

En relación a la colaboración internacional, destacó que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) forma parte un protocolo internacional con otras agencias espaciales de diferentes países, para proveer a la Argentina información generada con sus satélites ante la emergencia provocada por los incendios. También subrayó el aporte de SEPA, un servicio del INTA con información actualizada, que permite programar alertas de incendios según áreas de interés. La Nasa también posee funciones similares en su sitio Firms, donde cada uno de sus sensores MODIS genera imágenes con información actualizada cuatro veces por día. En ambos casos, durante los últimos días se observan una cantidad enorme de focos de calor en las provincias de Córdoba, San Luis, Santiago del Estero, Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco, así como en Paraguay. Esta plataforma también permite realizar búsquedas históricas, con una cantidad similar de focos en las mismas fechas de 2019.

El portal del Programa de Incendios de Instituto Nacional de Investigación del Espacio de Brasil también brinda imágenes útiles para planificar políticas de gestión ante el riesgo de incendios. “Brasil está mostrando que existe riesgo de fuego en la Argentina desde hace siete meses. Los mapas muestran en color marrón lugares donde la vegetación está seca, está lloviendo poco, la humedad relativa es baja y el viento es alto. Estas zonas de riesgo coinciden con las que se están quemando hoy, señaladas en el mapa de la Nasa”, explicó el investigador.

No obstante, advirtió: “Prever no significa que vayamos a saber dónde van a ser los fuegos, porque el 99% son intencionales. Y si bien en algunas provincias, como en La Pampa, se pueden sacar permisos de quema prescripta, en la Argentina el fuego está prohibido por Ley. Las herramientas satelitales nos permiten, ante la amenaza, priorizar las acciones en función del nivel de daño que pueda generar el fuego por la extensión, el valor ecológico o de la cercanía a zonas habitadas, por ejemplo”.

Si bien los incendios van a ser cada vez más frecuentes, también es cierto que hoy existen cada vez más herramientas con información valiosa para la gestión de las emergencias. “Si puedo acceder a información sobre todos los fuegos ocurridos día a día en los últimos 25 años, y saber cuáles son los lugares donde los incendios son recurrentes en la misma época, puedo tomar mejores medidas de prevención, monitoreo y evaluación. Todavía hay mucho por hacer”, dijo, y afirmó que desde la universidad y otros organismos del sistema de Ciencia y Tecnología se puede hacer un aporte en este sentido.

Impacto sobre los ecosistemas

Di Bella también se refirió al impacto que provoca el fuego sobre los ecosistemas. “Si es poco intenso y de corta duración, es posible que el ambiente pueda recuperarse. Pero si dura varios días y es muy intenso, puede provocar la muerte de árboles y, si es en zonas con pendientes, puede afectar enormemente la hidrología del lugar. En primavera-verano, cuando las lluvias suelen ser más intensas, en las zonas incendiadas las gotas impactan directamente sobre el suelo, generando un mecanismos de desagregación y de escurrimiento superficial que destruye los terrones del suelo y acelera un proceso de erosión hídrica”.

Una investigación del técnico del INTA Nicolás Mari, conjuntamente con Carlos Di Bella, muestra la respuesta de la vegetación a los incendios en los distintos ecosistemas, utilizando herramientas satelitales. “En un arbustal herbáceo de La Pampa, por ejemplo, el fuego quema rápidamente el material senescente y, al poco tiempo, ese ecosistema se recupera e incluso mejora su actividad fotosintética. Lo mismo sucede en un pastizal abierto de San Luis, que podría recuperase en dos o tres meses. Pero un bosque caduco del Chaco Seco, que se extiende en Santiago del Estero o en el norte de Córdoba, que se quemó, no se regenera de la misma manera y posiblemente no se recupere más. Incluso si se introducen animales para pastoreo a ese lote quemado, la regeneración es aun más difícil”, concluyó.

Sebastián M. Tamashiro
Sobre La Tierra
(SLT-FAUBA)

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«Bombones» de alfalfa: el fardo se achica, pero conserva el peso y la calidad

Un grupo de productores del centro y sur de Córdoba realizaron la primera exportación de alfalfa, en «minifardos» que son 50% más pequeños que los tradicionales. Apuntan al nicho premium de los criadores de caballos.

Son seis productores: cuatro de Hernando, uno, de Dalmacio Vélez Sársfield y otro, de Río Cuarto. En conjunto, trabajan unas 250 hectáreas con alfalfa que, hasta hace tres años, vendían por separado en sus formatos tradicionales de fardos y rollos.

En 2017, con el asesoramiento como coordinador de Jorge Mansilla y el impulso del intendente de Hernando, Gustavo Botasso, se reunieron y empezaron a formar parte del programa de grupos exportadores de la Agencia ProCórdoba, bajo la denominación Grupo Alfasud.

Apenas tres años después, ya no es sólo un grupo exportador, sino una empresa legalmente constituida como Alfalfas Alfasud SAS, que dio su primer gran paso: enviaron el primer contenedor a una firma comercializadora de forrajes de Aruba.

“No sólo fue nuestra primera exportación, sino también nuestra primera operación. La personería jurídica la recibimos en mayo de 2019 y hace sólo dos meses nos inscribimos como exportadores, cuando tuvimos la certeza de este primer embarque”, explica Jorge Mansilla, socio administrador de Alfasud.

El aspecto distintivo es el formato del forraje conservado que desarrollan: “minifardos” que tienen 0,07 metros cúbicos, la mitad de un fardo tradicional que ocupa un volumen de 0,14 metros cúbicos. Lo hacen a través de un proceso de compactado especial desarrollado con una prensa que construyeron con la ayuda de Industria Metalúrgica Gentili, una empresa de Tancacha.

“Desde las primeras reuniones, el objetivo fue dilucidar a qué nos íbamos a dedicar, porque tenía que ser algo diferenciador. Determinamos que, para ganar competitividad, sobre todo en el aspecto logístico por el gran volumen que tienen los fardos en relación a su peso, debíamos reconvertirlos. Así desarrollamos esto que los bautizamos como ‘bombones’ de alfalfa”, relata Mansilla.

Una clave en este contexto es que la compactadora lo único que hace es quitarle aire al fardo, que no pierde peso: se mantiene en torno a 22 kilos por “bombón”. Así, en un contenedor de 40 pies, pueden entrar 950 “minifardos”, contra 450 en el caso de los tradicionales. “Un problema de Argentina es que está lejos de los mercados centrales, entonces es una odisea llegar con precios competitivos, hay que ser muy ingenioso para lograrlo”, explica Mansilla.

Nada se pierde

En este contexto, lo más importante es que con la compactación tampoco se pierde calidad nutricional. Un estudio elaborado por el Inta Manfredi determinó que el producto tiene 12 por ciento de humedad, 23 por ciento de proteína, 86 por ciento de materia seca y 67 por ciento de digestibilidad.

Además, los procesos no requieren de un trabajo extra en el campo. Los productores siembran las mismas variedades –Pampeana 9, Cal West 8/9 y Palo Verde 9– que utilizan para elaborar fardos y rollos para sus ventas o consumo particular.

En términos de uso de fitosanitarios o de proceso de hilerado, la exportación a Aruba no requirió de ningún tipo de parámetro diferenciador. Sobre este punto, la apuesta máxima de Alfasud es llegar al mercado de los criadores de caballos de polo y de carrera de China, donde sí los protocolos son más exigentes.

“La calidad de los fardos está dada por la cantidad de hojas que tenga: como ya viene hecho desde el campo; lo único que se hace es reducirlo y secarlo durante más o menos un mes para que pueda ser llevado en un contenedor. Y se lo envuelve en una tela de rafia que ayuda a mantener la alfalfa compactada”, explica Mansilla.

Este valor agregado implica que el producto tenga un costo de cuatro dólares, un dólar más que lo que se paga en el mercado interno por un fardo tradicional. A la hora de exportarlo, el costo se eleva a cerca de 10 dólares.

Por eso la apuesta es llegar a nichos premium, como las aras de caballos de elite, aunque Mansilla considera que para establecimientos ganaderos y tambos podría ser una buena alternativa, entre otras cosas por su beneficio logístico. Es que un camión puede llevar el doble de alfalfa, y también se puede almacenar de manera más ordenada y limpia.

Si se tiene en cuenta que, en promedio, en Córdoba la alfalfa rinde unos seis cortes por año y que los productores del grupo obtienen un rendimiento de entre 16 y 18 toneladas por hectárea, el cálculo de Alfasud es que si destinaran el 100 por ciento de lo que producen a los “minifardos” podrían producir entre 180 mil y 190 mil por año. Significan entre 80 y 100 contenedores; es decir, unos siete u ocho mensuales.

“Nos conformamos con dos o tres máximo por mes. Además del envío a Aruba y el interés de China, hemos tenido pedido de cotizaciones de los Emiratos Árabes, Brasil, Uruguay, Perú, Ucrania y Turquía”, se entusiasma Mansilla.

Silvio Ré
Agrovoz (SLT-FAUBA)

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Preocupacion de CARBAP por la inestabilidad en la conduccion de la Policia Rural

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa expresa su preocupación, ante un nuevo cambio del Superintendente de Seguridad Rural de la Policía de la Provincia de Buenos Aires pocos meses después de haber asumido, ya que la reiterada falta de planeamiento y de definición de objetivos que perdura a lo largo del tiempo en dicha fuerza atenta contra el efectivo cumplimiento de la función para la que fue creada.

La fuerza, que tiene como objetivo central llevar seguridad al campo bonaerense, debe tener estabilidad en su conduccion para poder planificar y ejecutar politicas de mediano plazo, dado el ámbito de acción de la misma.

Es por ello, que desde CARBAP instamos a las autoridades provinciales a otorgar a la nueva conducción de esta Superintendencia, la estabilidad y recursos necesarios para que puedan desempeñar sus funciones de manera correcta.

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