¿Se desactiva el bloqueo seco?

El reciente evento de lluvias deja una señal positiva. Alcanzó a buena parte de la región pampeana y dejó 30 mm en promedio sobre la región núcleo. La inestabilidad seguirá en las próximas jornadas y hay posibilidades de un nuevo evento para el fin de …

El reciente evento de lluvias deja una señal positiva. Alcanzó a buena parte de la región pampeana y dejó 30 mm en promedio sobre la región núcleo. La inestabilidad seguirá en las próximas jornadas y hay posibilidades de un nuevo evento para el fin de semana. 

La semana anterior Aiello destacaba que “la segunda quincena de octubre puede contar con desarrollos que logren desactivar el bloqueo que domina la franja central del país desde hace meses”. El reciente evento parece haber dado el puntapié inicial para comenzar a revertir la necesidad de milímetros en la región pampeana.

En la región núcleo, entre el lunes 19 y martes 20 de octubre (desde las 8:00AM hasta las 8:00AM), las 36 estaciones de la red GEA registraron milímetros y promediaron 30 mm. Algunas recibieron menos de 10 mm, como es el caso de las estaciones del SE de Córdoba o el extremo oeste del norte de Buenos Aires. Pero en otras hubo registros de 50 a 60 mm. Las zonas más beneficiadas fueron el centro sur de Santa Fe, dónde Classon y Montes de Oca alcanzaron los 60 y 50 mm respectivamente. Hernando, en el centro de Córdoba, le sigue con 48 mm. El otro punto destacado es Ramallo, en el NE bonaerense, que recibió 45 mm.

¿Cuánta agua recibió la región pampeana en los últimos 4 días?

El evento comenzó el 16 de octubre por la provincia de La Pampa y Buenos Aires y fue avanzando hacia el norte. Hasta el 20 de octubre, en Buenos Aires la tormenta dejó 30 a 70 mm, las mayores descargas estuvieron en el centro este. Saladillo registró 77 mm con tormentas muy severas que fueron acompañadas de granizo.

En Entre Ríos las lluvias mostraron un claro gradiente hacia el sector SO que recibió entre 15 y 45 mm. En Santa Fe la tormenta privilegió al sur de la provincia, particularmente al centro sur que venía siendo uno de los sectores más afectados por la falta de agua. Rafaela alcanzó a sumar 18 mm pero más allá, hacia el norte y el este, las lluvias estuvieron por debajo de los 10 mm.

En Córdoba, la tormenta dejó de lado al sur y oeste, como por ejemplo a Huinca Renancó y Río Cuarto que recibieron menos de 5 mm. El centro y el oeste fueron más favorecidos con lluvias de 15 a 30 mm, aunque puntualmente hubo zonas con casi 50 mm como es el caso de Labordeboy. El norte cordobés y el sur de Santiago del Estero también recibió agua: los acumulados fueron de 15 a 45 mm.

¿Qué puede pasar de acá en más?

La inestabilidad seguirá presente en las próximas 72 horas. Se esperan mejoramientos temporarios pero el mal clima continuará en las próximas jornadas y puede haber más milímetros. Hay algunas señales positivas para Argentina como el incipiente calentamiento que se observa en el sur de las costas de Brasil en el Atlántico y que podría favorecer el aporte de humedad de acá en más. Por lo pronto se espera que entre sábado 24 y domingo 25 de octubre un nuevo sistema alcance a la región central con lluvias y tormentas de variada intensidad. 

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Según el INTA, podría disminuir el impacto de la Niña en el verano y hacia finales de septiembre va a haber inestabilidad

La falta de agua está generando perjuicios en la campaña fina y se espera que este déficit también se haga presente en la campaña gruesa. Además, se suma la alta probabilidad de un año Niña que podría dejar lluvias por debajo de lo normal.

El especialista Pablo Mercuri, Director Interino del Centro de Investigación de Recursos Naturales, compartió en una presentación las características más importantes del comportamiento climático que se esperan para la campaña 2020/21:

  •  «Vamos a tener una disponibilidad de agua ajustada. Vamos a estar a la expectativa de la suma de milímetros»
  •  «Habrá cambios bruscos. Son años en los que de repente vamos a tener un período de lluvias, pero luego varios días sin precipitaciones».
  •  «La espera a la próxima precipitación se va a prolongar. Veremos más días consecutivos sin lluvias».
  •  «Lluvias dispares e irregulares. En los años Niño las lluvias ocupan grandes áreas. En los años más fríos como el actual veremos lluvias más dispares».

También se refirió a los forzantes oceanicos: «Estamos ante una situación de enfriamiento, lo bueno es que por ahora es leve y que terminaría a inicios del verano». Al mismo tiempo, agregó: «Hay otros factores que marcan períodos de hasta 15 días, pueden disminuir o incrementar las precipitaciones». «Esto está inactivo por ahora», comentó.

«El mayor cambio e impacto del cambio climático -ya observado- es la merma de aguas en áreas cuyanas. Los escenarios de cambio climático no son adversos a los rendimientos de las producciones pampeanas«, señaló.

En tanto, destacó la importancia de la agrometeorología de precisión. Es decir, tener datos locales, por zona y sistema de producción: medir la napa y la disponibilidad de agua.

Frente a este escenario, la recomendación es tener una mejor preparación con «gestión del agua». «Es la mejor adaptación para amortiguar el impacto que tenemos en la disponibilidad de agua».

Perspectiva completa

De acuerdo con Mercuri, “estamos en un ciclo de años más secos y las condiciones actuales de océano y atmosfera indican que es probable que la primavera y el verano tengan algunos milímetros por debajo de los valores normales”.

Los forzantes oceánicos están marcando una anomalía fría, tanto en el área del Pacífico 3.4 como también en el Océano Atlántico. “Esto impide una circulación atmosférica que favorezca que se generen precipitaciones”, aclaró Mercuri. “Los modelos IRI Columbia muestran a la fecha una probabilidad mayor al 70 % de que se mantenga el enfriamiento durante toda la primavera, pero de intensidad moderada o leve”. El dato destacado es que para el verano esta tendencia “comienza a decrecer y vuelve a valores neutrales”.

“Este año si bien nevó muy fuerte en Patagonia, del Aconcagua hacia el norte seguimos en déficit en cuanto a nevadas en altas cumbres”, dijo Mercuri, e hizo referencia a las áreas del norte argentino que vienen desde diciembre del año pasado deficitarias, “lo que degrada no solamente los sistemas productivos, sino también el acceso y la calidad del agua para la ruralidad”.

Siguiendo al director del CIRN, “estamos ante una situación crítica en cuanto a la disponibilidad de agua, y esta alta frecuencia de situaciones deficitarias potencian esta crisis”. La buena noticia en el corto plazo es que “la tendencia indica que hacia fin de septiembre va a haber inestabilidad climática en el centro del país, NOA y NEA, con altas chances de precipitaciones”.

En cuanto a las heladas, Mercuri destacó que si bien la tendencia mostraba un acortamiento del período de heladas, con inviernos más breves, los dos últimos inviernos muestran un incremento en la frecuencia e intensidad de las mismas en el centro del país, con anomalías respecto a los valores medios.

El director del CIRN concluyó que “el desafío es definir el clima futuro por regiones precisas y con antelación, ante una alta incertidumbre en las predicciones”. En ese sentido, se debe aprender a tomar decisiones con información probabilística y dinámica, y gestionar el agua: “amortiguar los impactos inter-anuales e intra-estacionales, compensar agua esperada con agua disponible, es el desafío de la adaptación”, puntualizó.

Disponer de poca agua al inicio de la campaña nos deja en una situación de alta vulnerabilidad. Agronómicamente al depender de las lluvias para satisfacer la necesidad de agua es importante diversificar las fechas de exposición, no concentrando las siembras y fechas de máxima necesidad de agua por los cultivos, siembras tempranas y tardías. Y llamó a la necesidad de hacer una “gestión del riesgo”, generando instrumentos para minimizar el riesgo al que estamos expuestos.

Agrofy

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