¿Es posible un agro con retenciones cero?

24/05/2022 – Economistas y empresarios del sector analizaron las posibilidades reales de eliminar los derechos a la exportación de la producción agropecuaria en Argentina.

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Los derechos de exportación (DEX) a los granos siguen siendo tema de debate y enfrentamiento entre el sector agropecuario y el gobierno nacional. Algunos sostienen que es imposible reducirlos y mucho menos eliminarlos mientras que otros aseguran es absolutamente factible hacerlo y además, paralelamente, aumentar la producción y la recaudación por otras vías.

Para analizar el tema, el Grupo Los Grobo, la Fundación para el Desarrollo Agropecuario de la Argentina (FADA) y MAUÁ organizaron una charla virtual bajo el título: “Retenciones cero: ¿cómo podrían implementarse? Posibles impactos y modelos” de la que participaron Roberto Bisang (economista, profesor del IIEP) y Agustín Tejeda (analista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires) que fue moderada por Gustavo Grobocopatel (Grupo Los Grobo) y David Miazzo (economista Jefe de FADA).

Bisang sostuvo que en la actualidad se aplican derechos y restricciones a las exportaciones en base a supuestos del pasado, de los que describió los tres principales. “Se cree que los costos del agro están pesificados mientras sus ingresos son en dólares, pero cuando vemos la estructura de costos nos encontramos con que más de la mitad están dolarizados, ya sean los alquileres, los insumos importados y demás”, indicó el especialista. Por otro lado, “se pierde de vista que desde la genética del grano a la góndola hay una infinidad de pasos: ya no es el maíz, la harina de maíz, la polenta en casa, es un conjunto de pasos industriales con transformación o acondicionamiento que hacen que, al final del día, la parte relativa al sector primario en el precio total sea menos relevante de lo que el imaginario colectivo cree”, detalló. Por último, explicó, “está la creencia de que les ponemos un impuesto total no dicen nada, siguen sembrando igual, pero las estadísticas demuestran que en los últimos años empezó a funcionar más que en el pasado las reacciones de los agentes económicos agropecuarios y agroindustriales al sistema de precios”, dijo.

“A medida que fueron aumentando los DEX y las restricciones a las exportaciones, fue disminuyendo la tasa de crecimiento de la superficie sembrada en Argentina”, señaló Tejeda. “Si eliminamos gradualmente los DEX, vemos que el sector rápidamente podría responder con un mayor incremento de la producción y de las exportaciones. Si las políticas quedan como están, apenas creceríamos un 5%”, afirmó el economista.

Por su parte, Miazzo aseguró que “la eliminación gradual de los DEX tiene un impacto directo en la actividad económica, la visión y la vida de los pueblos y ciudades del interior productivo“, y consideró “llamativa la falta de apoyo enérgico de la ciudadanía en general y los actores políticos del interior en particular, sobre la baja o eliminación de los derechos de exportación ya que son las provincias las que ponen y luego no reciben”, manifestó. En este sentido, FADA realizó dos informes para zonas de Buenos Aires y Córdoba que demuestran cuánto pierden las regiones por los DEX y todo lo que se podría hacer con ese dinero.

Durante la charla, los participantes se preguntaron “dónde se cranean las propuestas hacia un esquema superador”. Al respecto, Bisang opinó que “hay muy pocos ámbitos institucionales en Argentina para un esfuerzo de este tipo”. “Si pensamos en el sistema académico, es prácticamente imposible. Si pensamos en el sistema de ONGs, es muy difícil encontrar alguna a largo plazo para hacer una puesta de este tipo. Y si lo pensamos en el sector público, está absolutamente desmembrado. Cualquiera debe haber escuchado 10, 20, 30 planes en los últimos 5 años, incongruentes entre sí y todos hechos desde una visión parcial; el ámbito de discusión está faltando”, señaló el economista.

En ese sentido, Miazzo expresó: “Es nuestra responsabilidad poner los faros largos para mostrarle a la sociedad que realmente queremos más desarrollo, más empleo genuino, mejor calidad de vida. demostrar que reducir los DEX es una herramienta para lograr todo eso, no es reducir por reducir sino en pos del bien general”.

Según Grobocopatel, el sector de la producción agroindustrial “ha fallado en crear propuestas integradoras y en la construcción del puente de cómo esto se puede hacer para lograr el equilibrio general que dicen los economistas”. “Nos queda como tarea para el hogar decir “retenciones cero”, pero, con ingenio, armar un diseño para que eso ocurra y sea algo positivo para la toda la sociedad. No solo para el sector agropecuario”, concluyó el empresario.

La charla está disponible en el canal de YouTube de Fundación FADA: 

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El complejo arrocero alcanzó un valor récord de exportaciones

23/05/2022 – El valor exportado del complejo arroz se ubicó en US$ 215 millones en 2021, implicando un aumento de 30% respecto a 2020.

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Si bien Argentina no se encuentra entre los principales países productores y exportadores a nivel mundial del complejo arrocero, las cualidades de nuestra producción local alcanzan gran competitividad a nivel internacional, así lo afirma el último informe de la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En el año 2021, las exportaciones del complejo arrocero alcanzaron US$ 215 millones, lo cual representa un aumento del 30% respecto al año 2020 y arribando a un máximo desde el año 2014. Respecto a la evolución histórica de las exportaciones del complejo, se obtuvo un aumento sostenido en el valor exportado entre el año 2002 y 2011 en sintonía con el incremento de la producción de arroz en nuestro país. Luego, a partir del estancamiento productivo y la caída de los precios internacionales, en la actualidad nos encontramos muy lejos del pico obtenido en 2011 de US$ 362 millones en materia de despachos al exterior.

A nivel de productos, el arroz no parbolizado es el principal bien exportado del complejo, alcanzando una participación del 68% en el valor exportado el último año con US$ 146 millones respectivamente. Luego, continúa el arroz descascarillado (no parbolizado) con exportaciones por US$ 51 millones en el año 2021. De esta forma, estos dos productos acapararon casi la totalidad de las exportaciones arroceras con el 91% respecto al total. Mientras que el resto de los productos mantienen históricamente una relevancia menor, aunque con algunos productos como el arroz con cáscara (no parbolizado) o el arroz partido siendo los que más aumentado su preponderancia en algunos períodos específicos del período bajo análisis.

Aclaramos que el parbolizado (vaporizado) es un proceso patentado que cambia los nutrientes del grano de arroz. Después de pasar por este proceso de vaporización y por ser adecuadamente procesado, el arroz obtiene un ligero color amarillo o ámbar.

En términos de cantidades enviadas al exterior, se añade información relevante a la dinámica del comercio exterior del complejo. En el año 2021, se exportaron 428.281 toneladas según datos del INDEC, implicando un aumento menor a lo registrado en el valor exportado con un 21% interanual. Asimismo, se registra que las cantidades exportadas en el último año se encuentran en niveles promedio a diferencia de lo observado en el valor alcanzado por exportaciones del complejo.

En este sentido, el efecto precio positivo de las cotizaciones internacionales desde mediados del año 2020, es el principal factor que ha dinamizado el valor exportado los últimos años al igual que en la agroindustria en general. Si se observa el principal producto exportado por el complejo, el arroz no parbolizado, registró en 2021 un precio promedio de exportación de US$ 526/t. Mientras que, el arroz descascarillado (no parbolizado) alcanzó un récord desde al menos el año 2002 con un precio FOB promedio de US$ 466/t respectivamente.

Respecto a los destinos de exportación, en la última década se han registrado cambios importantes en el destino último de los productos despachados por parte del complejo arrocero. Nuestro país vecino de Brasil supo ser el principal mercado del complejo, importando buena parte de nuestro saldo de exportación principalmente en la primera década del nuevo siglo. A medida que se incrementó el volumen y valor exportado entre 2008 y 2014, se ampliaron los mercados colocando productos del complejo en países como Chile, Irak, Senegal, Venezuela, entre otros.

Desde 2015 en adelante, el valor exportado se estancó y Brasil nunca recuperó la participación registrada en los años previos. De esta forma, se mantuvo una amplia diversificación de destinos que se fue ampliando en los últimos años.

En el siguiente cuadro se puede observar la cantidad de destinos de exportación del complejo arrocero, registrando una ampliación de los mismos desde comienzos de los años 2000 alcanzando un pico de 46 países importadores en 2008. En los años subsiguientes, no se logró superar ese nivel de diversificación de destinos con un piso de 24 países en el año 2014. A partir de aquí, la cantidad de países importadores logró expandirse, aunque destacando una gran ampliación en los últimos años. De esta forma, para el año 2021 se obtuvo un pico de 38 destinos, siendo un máximo desde el año 2011.

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Proponen retenciones cero al trigo para producir más y ser “solidarios con el mundo”

23/05/2022 – El diputado de Juntos por el Cambio, Pablo Torello, presentó el proyecto de ley y aseguró: “Argentina tendrá garantizado el consumo interno”.

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El diputado de Juntos por el Cambio, Pablo Torello, presentó un proyecto de ley para eliminar las retenciones al trigo. De esta manera, el legislador argumentó que se busca ser solidario con el mundo. 

“Si queremos ser solidarios con el mundo debemos producir más trigo y para eso necesitamos apoyar a los productores”, comentó Torello. También destacó que el presidente Fernández podría profundizar esta situación crítica al amagar con la suba de las retenciones. 

Torello señaló que presentó un proyecto de ley para bajar los derechos de exportación del trigo a 0%. “Con esta medida, además de abastecer a gran parte del mundo, nuestro país tendrá garantizado el consumo interno”, remarcó.

La iniciativa del legislador también propone eliminar los volúmenes de equilibrio, y toda forma de cupo o cuota de exportación para la exportación de trigo y sus derivados. Con esta iniciativa, Torello estima que permitiría al país producir 30 millones de toneladas.

El diputado señaló que el incremento se generará por la expansión del área e incremento del uso de tecnología. “Esto significará la exportación de más de 21 millones de toneladas de trigo, incrementando en un 50% las exportaciones actuales”, comentó Torello. 

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China y un nuevo golpe a las cadenas de suministro mundiales

23/05/2022 – El martes 24/05 la BCR ofrecerá a sus asociados y empleados de empresas asociadas una charla sobre el impacto que tendrá en la economía y el agro el recrudecimiento de las tensiones en las cadenas de suministro.

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Las cadenas de suministro mundiales ya venían tensionadas desde la salida de la pandemia por la recuperación de la demanda de importación que superó la capacidad disponible de buques para mover esa mercadería por el mundo, disparando el costo de los fletes marítimos a nuevos máximos. Sobre ello, el conflicto bélico en la región del Mar Negro primero y el parate de los puertos en China por la cuarentena en nodos claves -como Shanghái- en respuesta a la política de “COVID cero” de su gobierno sumaron nuevos condimentos a la inflación mundial por el shock de oferta.

Es que a lo anterior hay que sumarle las ya existentes presiones inflacionarias en prácticamente todas las principales economías del mundo luego de que gran parte de los bancos centrales llevase a cabo una política monetaria expansiva para paliar las consecuencias de la pandemia y que muy probablemente traerá coletazos y presiones sobre los precios en el resto de las economías emergentes y en desarrollo.

De más está decir que China es un engranaje fundamental en el sistema capitalista globalizado del siglo 21. Desde la implementación de la Reforma Económica China en 1978, la economía del país asiático tuvo un meteórico despegue que la llevó a convertirse en la 2da economía del mundo en 2010. Actualmente, según las estimaciones del FMI para el 2022, el PIB alcanzaría los US$ 30,2 billones; ello es, la quinta parte de toda la economía mundial.

Uno de los elementos más trascendentes es su rol en el comercio mundial. Tras su incorporación a la Organización Mundial de Comercio en 2001, su participación en el intercambio global sostuvo un notorio crecimiento. Mientras que previo al 2000 el 80% de los países comerciaba más con Estados Unidos que con China, el gigante asiático es, actualmente, el principal socio comercial de 128 de los 190 países que existen en el mundo.

En el 2020, China representó el 11,5 % de todos los bienes y servicios intercambiados entre países, desplazando a Estados Unidos como el país con mayor participación sobre el comercio global. Además, representó el 12,1 % de las exportaciones mundiales de bienes y servicios y el 14,7% si sólo consideramos las exportaciones de bienes.

En cuanto al comercio de materias primas, sus exportaciones de commodities suman anualmente US$ 157.000 millones (datos de 2020) y representan el 3,3% de las exportaciones de materias primas de todo tipo a nivel global. Pero China es, principalmente, un demandante de commodities. En el 2020 realizó importaciones de este tipo de productos por un total de US$ 766.000 millones, representando el 16% de todas las importaciones de estos productos a nivel mundial. Además, un dato relevante es que su participación como principal demandante fue creciendo fuertemente en los últimos años: en 2014 representaba el 11%, ganando prácticamente un punto porcentual por año desde entonces.

Este crucial papel que juega el gigante asiático en la economía global hace que la afirmación “si China estornuda, la economía mundial se resfría” no suene alocada. Y todo parece indicar que China ha, cuanto menos, estornudado.

Desde el 27 de marzo, el gobierno chino ha ido imponiendo duras medidas de confinamiento en varias de sus principales ciudades. Entre las más afectadas se destaca Shanghái, capital financiera del país asiático y enclave del principal puerto del mundo medido en movimiento de TEU (capacidad de carga de un contenedor estándar), en la que más de 25 millones de personas se vieron impedidas de circular libremente hace ya más de un mes.

Estas restricciones han causado que un “gran número de fábricas permanezcan inactivas, han demorado las entregas en camión y exacerbado los atascos de contenedores”, según reporta la agencia de noticias Bloomberg, afectando seriamente a las cadenas de suministros globales.

Para tomar algunos ejemplos, Apple, Inc., que es la empresa más valiosa del mundo en términos de capitalización de mercado, afirmó en un comunicado de finales de abril que el costo en términos de caídas de ingresos se estima en el rango de los US$ 4.000 a US$ 8.000 millones, producto de complicaciones centradas principalmente en el corredor de Shanghái. Es que, de todos los proveedores que posee la empresa norteamericana, más de 200 tienen instalaciones en esa ciudad y sus alrededores. Tesla Motors, Inc., la 5ta empresa más valiosa por capitalización de mercado y una de las cinco cuya valuación supera el billón de dólares sufrió interrupciones en la producción por casi un mes durante las restricciones en Shanghái.

Según comentó a Bloomberg Wang Xin, presidente de la Shenzhen Cross-Border E-Commerce Association, una organización que representa a aproximadamente 3.000 exportadores, “a pesar de que las restricciones en esa ciudad duraron sólo una semana, muchos vendedores están sufriendo demoras de un mes en los envíos”.

A finales de abril, de acuerdo al Ocean Timeliness Indicator que elabora la empresa Flexport, una empresa estadounidense dedicada al transporte de marítimo de cargas, el tiempo que transcurría desde que la carga estaba lista para ser transportada en la puerta de la fábrica exportadora en China hasta que estaba lista para salir del puerto de destino hacia el depósito del importador en Estados Unidos era, en promedio, 110 días (muy cerca del récord de 113 días de enero del corriente año y más del doble de tiempo que requería en abril de 2019). El caso de Europa requería un tiempo incluso mayor de 114 días (el récord fue a comienzos de abril con 122 días).

En el puerto de Shanghái, el mayor puerto de contenedores del mundo (en 2020 el volumen manejado alcanzó 43,5 millones de TEU) y que maneja alrededor del 20% del comercio externo chino, la demora media que sufren los contenedores importados hasta que son recogidos por camiones y llevados a su destino es actualmente de 12,9 días, según Project44, una proveedora de información sobre cadenas de suministro. La demora promedio actual es más del doble de los 4,6 días que se registraba el 28 de marzo.

La exportación de contenedores desde este puerto no presenta semejante demora. De acuerdo con los datos provistos por la mencionada Project44, el tiempo promedio que esperan los contenedores entre que ingresan al puerto y son embarcados es de sólo 2,72 días.

No obstante, esto tiene más que ver con los problemas en el interior de China que con la situación portuaria. El flujo de productos hasta el puerto se encuentra marcadamente demorado, no sólo por la disminución en la actividad fabril consecuencia de las restricciones impuestas por el gobierno, sino también el engorroso sistema de permisos y regulaciones que los transportistas requieren para circular por el país. De acuerdo con un artículo publicado por el Financial Times, “la recogida y entrega de la carga y el movimiento entre ciudades es casi imposible”.

Es por ello que, a pesar del bajo tiempo de espera que tienen los contenedores que ingresan al puerto de Shanghái, el número de contenedores que salen desde allí se desplomó desde fines de marzo hasta mediados de abril, y, si bien tuvo un leve repunte en la segunda quincena del último mes, el comienzo de mayo trajo un nuevo retroceso. El gráfico que sigue, elaborado por el Kiel Institute For The World Economy muestra precisamente esta situación, y además muestra la cantidad de contenedores que partieron desde otros puertos chinos. Si bien no exhiben una caída de la magnitud que sufrió el principal puerto del mundo, también se puede apreciar un fuerte recorte en los primeros días de abril y una nueva caída en el comienzo de mayo.

Esta situación en los puertos lleva a que largas colas de buques pueden ser vistas en las costas chinas. La cantidad de buques de carga que esperan en las costas de Shanghái se incrementó notoriamente luego de que se iniciara su duro confinamiento. El número hacia mediados de abril se ubicaba en 230 barcos, un 35% más que a estas alturas del año pasado, según informó la agencia Bloomberg.

Considerando todos los buques esperando por atracar en puertos chinos, el número prácticamente se duplicó entre febrero y abril, pasando de 260 a 506 en sólo dos meses, de acuerdo a la agencia de rastreo marítimo Windward.

Lo anterior, como hemos descripto, se suma a las complicaciones que impone el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, particularmente en los puertos europeos. Rotterdam (Países Bajos), Hamburgo (Alemania) y Amberes (Bélgica) y tres puertos del Reino Unido están operando por encima de su capacidad y están lidiando para aceptar un mayor número de contenedores porque no poseen espacio para almacenarlo, reporta Bloomberg.

En el gráfico siguiente se observa la congestión de buques en las costas de los principales puertos del mundo. Es claramente apreciable que el puerto de Shanghái muestra un marcado aumento en la cantidad de buques que se encuentran esperando por atracar en las últimas semanas. Esto también se replica en los puertos de Hong Kong y Guangdong y en los mencionados puertos europeos del Mar del Norte. En estos últimos, además, el nivel de congestión supera incluso a lo ocurrido en los últimos dos años.  Contrariamente, en Estados Unidos han aprovechado esta situación de alta congestión en otras regiones del mundo para poder descomprimir el tráfico en sus propios puertos. No obstante, se prevé que cuando el cuello de botella comience a mejorar en Asia ocurra un nuevo aluvión de buques en los puertos de occidente que complique nuevamente la situación en Norteamérica.

A mediados de abril, nada menos que un quinto de todos los buques de transporte de contenedores a nivel mundial se encontraba en las costas de algún puerto esperando por amarrar. Además, de ese total, un 25% estaba esperando por atracar en algún puerto chino.

Estas disrupciones logísticas en las cadenas de suministros globales han llevado a que varios de los principales bancos y consultoras ajusten sus estimaciones de crecimiento e inflación para la economía mundial. En el momento más álgido de las complicaciones causadas por la pandemia, el costo del transporte de los contenedores de 40 pies de Shanghái a la costa oeste de Estados Unidos paso de US$ 4.018 a US$ 7.681, casi duplicándose. Según el FMI, para este año, el incremento en el costo del flete marítimo por sí solo es responsable de 1,5 p.p. en las proyecciones de inflación mundial.

Pero al mayor costo en el transporte, también debe sumársele una posible faltante de bienes manufacturados, sumando aún más a las presiones inflacionarias que, según un informe de la consultora Fitch, más que compensarán el efecto bajista sobre los precios a causa de la probable desaceleración de la economía china.

Además, entrando ya al tercer año consecutivo con marcadas disrupciones en el flujo global de mercaderías, esta situación con las cadenas de suministros globales propone un interrogante a mediano plazo sobre la economía globalizada del siglo XXI. En una reciente publicación realizada por la empresa neerlandesa ING se menciona que es probable que exista un cambio en el orden económico mundial y que se inicie un proceso de adaptación en las cadenas globales de suministros hacia un formato más resiliente. En este sentido se expresó la Secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, que vislumbra un esquema de friendshoring: relaciones comerciales con países con los que se tengan relaciones duraderas, cooperación y valores similares compartidos.

En definitiva, el 2022 promete ser un nuevo año de complicaciones para la logística del comercio global que traerá consecuencias sobre la economía mundial. A las cadenas de suministros globales ya convulsionadas por la guerra entre Rusia y Ucrania, ahora se le suman las complicaciones en segunda economía del mundo. La disminución de la actividad industrial en China sumado a la congestión en el principal puerto de contenedores del mundo prometen desencadenar un “efecto dominó” que pronto se hará notar en occidente, que traerá coletazos sobre el crecimiento económico mundial, y que avivará las presiones inflacionarias que ya se encuentran afectando a gran parte de los países del mundo; e incluso puedan moldear el panorama de la economía mundial en los próximos años.

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Alberto Fernández ratificó la intención de subir retenciones al trigo y criticó el tractorazo de Plaza de Mayo

20/05/2022 – “Siempre la gente del campo interpreta que es una medida en contra de ellos”, señaló el Presidente.

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Alberto Fernández ratificó la intención del Gobierno de aumentar las retenciones al sector agropecuario con el objetivo de “desacoplar los precios internos de los internacionales”.

Durante una entrevista en Radio Con Vos, el Presidente destacó que la guerra “ya no es un problema de Rusia y Ucrania, es de todo el mundo”. “Están haciendo un daño incalculable, nos encaminamos a un tiempo de grandes hambrunas”.

Fernández citó las subas en el precio del trigo: “Lo que llamamos con Martín Guzmán riqueza inesperada, no ilegal, sino inesperada, pedimos que se redistribuya de alguna forma. El instrumento con el cual se desacopla más fácilmente el precio interno del internacional son las retenciones. Objetivamente funciona así”.

Inmediatamente, aclaró: “Las retenciones son un tema legislativo. Necesito del Congreso, que entiendan el problema y acompañen una decisión de esa naturaleza”.

“Tuve una charla muy larga con Luis Pagani (Arcor). Tenemos que hacer algo para que los alimentos recuperen la dinámica interna, porque tienen que comprar insumos que encarecen sus productos”, comentó el Presidente.

El campo interpreta que es una medida en contra de ellos, tenemos una historia conocida sobre las retenciones. En materia de carne y alimentos en general este contexto va a llevar a faltantes globales.  Fueron hace menos de un mes a hacer un tractorazo contra el impuesto a la ganancia inesperada, que no lo iban a pagar. Hacen política”, señaló.

“Viendo la dificultad política sobre cómo opina la oposición, intento hablar con los actores para que busquemos un mecanismo para que los precios internos no suban como los internacionales”, señaló y agregó sobre el conflicto de 2008: “El pasado sirve mucho para aprender. Tomo la experiencia, y esa fue una experiencia. Es un tema sensible para muchos sectores, un tema que se usa políticamente por la oposición”.

También se refirió al reclamo de productores que llegó hasta Casa Rosada: “Fue un tractorazo en Plaza de Mayo con chacareros que reclamaban por la riqueza inesperada, cuando no les iba a tocar eso. Mientras tanto, los opositores estaban sacandose fotos arriba de los tractores”.

“Yo sigo peleando para ver de qué forma esos efectos no impactan sobre la Argentina”, ratificó Fernández.

Por último, también se refirió al fideicomiso: “Es una decisión privada y ellos demoran esa decisión. Es un fideicomiso en donde todos los que exportan ponen dinero en un fondo. Son ellos los que lo tienen que armar. Eso es lo que dilata el tema, es un tema que quizás debamos apurar más”.

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Afirman que la eliminación de las retenciones se puede hacer de manera gradual

20/05/2022 – Economistas ligados al agro destacaron que se debe pensar en otros tributos que reemplacen los derechos de exportación.

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CÓRDOBA.- Las retenciones “cero” -como plantean algunos políticos- es “un gran deseo” pero “fácticamente” hay que “repensarlo con bajas chances de hacerlo cierto”. En cambio, sí puede ser “gradual”.

Esa fue la conclusión de la charla “¿Retenciones cero? Cómo podrían implementarse. Posibles impactos y modelos”, organizada por Los Grobo, Mauá y la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) en la que disertaron los economistas Roberto Bisang y Agustín Tejeda, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Bisang, economista del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, apuntó que, en el corto plazo, el eje pasa por el equilibrio fiscal, un objetivo que afronta dos “cerrojos”, el de las casi nulas posibilidades de financiamiento público y el de los peligros de emitir. En ese contexto, los aportes fiscales de las retenciones son claves.

Advirtió que no poder ir a cero de manera inmediata no quiere decir dejar pasar “las ventanas de oportunidades” que aparecen en el “caótico” mundo.

“En esta crisis de reacomodamiento es necesario establecer algún mecanismo de incentivos y precios relativos que lleven a una nueva matriz productiva”, señaló.

A su criterio, se puede avanzar hacia la extinción gradual de las retenciones, con su reemplazo por otros impuestos, como es una toma a cuenta de Ganancias -aclaró que los números no son “del todo” compatibles-, una actualización del impuesto a la tierra y un reordenamiento del gasto público.

Críticas

Bisang arrancó planteando que, en general, las retenciones vienen con otros “hermanos” como las trabas a las exportaciones, fideicomisos o subsidios cruzados. “Son un tema clave que incide en múltiples aspectos”, definió y repasó una serie de ejemplos para agregar que “sobrevivieron 100 años como parte de la política económica”.

El economista Roberto Bisang
El economista Roberto Bisang

Planteó que una buena parte de las decisiones se toman con situaciones de décadas atrás cuando hay nuevas realidades, como es el creer que para el agro los costos están nominados en pesos y los ingresos en dólares. También subrayó que afecta al agregado de valor a la vez que hace que la Argentina “pierda el tren” en la reinserción internacional.

Tejeda ratificó lo “distorsivas” que son las retenciones y detalló que el caso argentino solo es comparable, internacionalmente, con India y Vietnam por el nivel de reducción de los ingresos brutos de los productores. Entre 1997 y el año pasado, el sector transfirió US$193.000 millones de sus ingresos al Estado.

Con las actuales políticas, estimó que, en el caso del trigo, se crecería 15% en los próximos diez años, mientras que con incentivos, sería 40%.

El economista analizó el efecto negativo sobre la superficie sembrada -que repunta cuando se reduce la carga- y en la incorporación de tecnología y uso de fertilizantes. En términos de producción, comparó a la Argentina con Brasil: hasta el 2000 era casi la misma producción y en los últimos 20 años, la local quedó a la mitad.

En lo que hace a la evolución de las exportaciones de granos respecto a los socios del Mercosur, desde 1960 a 2020 la de Argentina fue la menor. “Venimos perdiendo constantemente participación en el mundo; en los últimos 20 años estamos por debajo de la línea de mejora internacional y vamos concentrando la canasta exportadora en menos productos, menos destinos y menos valor unitario”, sintetizó.

Agustín Tejeda, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Agustín Tejeda, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Para el desarrollo regional, con retenciones cero los productores de todo el país tendrían rentabilidad, en cambio con unas promedio del 12% esa posibilidad queda concentrada en la región centro.

Del lado del consumidor, Tejeda indicó que “prácticamente no hay correlación entre el precio internacional del trigo” y el de los productos elaborados. Desde el 2017, explica el 10% de la variación precio del pan mientras que 11% corresponde al tipo de cambio. El resto depende de otros factores como salarios, logística.

¿Cuánto costaría compensar el aumento del precio de los productos elaborados con trigo? Calculó que unos US$162 millones en todo el 2022, pensando en un subsidio directo al consumidor. En tanto, el extra que se recaudará por el mejor precio internacional son US$150 millones.

Gabriela Origlia
La Nación

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Retenciones: algo hay que hacer

19/05/2022 – La propuesta es eliminar los derechos de exportación, pero aprovechar el “mecanismo fácil” de las retenciones para crear un sistema diferente, sin desfinanciar al Estado.

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Estoy con ganas de darle una vuelta de tuerca al remanido tema de las “retenciones”. En las redes sociales se menea mucho la cuestión y me parece conveniente aclarar algunos puntos de vista. El mío, al menos… Primero: he dicho hasta el cansancio, desde que se reimplantaron los derechos de exportación en el 2002, que son un pésimo impuesto. Además de inconstitucional, o carente de base jurídica como sucede ahora, cuando el presupuesto 2022 no fue sancionado por el Congreso. Y por ende han caducado las facultades otorgadas al Poder Ejecutivo para aplicarlos como lo viene haciendo.

Segundo: se mezcla el concepto de derechos de exportación (DEx) con el de retenciones. Esto es lo primero que, a mi juicio, conviene separar. Sucede que los derechos de exportación son muy fáciles de recaudar, porque para que la Aduana otorgue un permiso de embarque, tiene que pagarlos primero. Se vulgarizó así el término “retención”, cuando debiera llamarse lisa y llanamente “impuesto”.

Dejemos de lado las implicancias legales, que no son menores, ya que si hablamos de impuestos, hablamos de tratamiento en el Congreso. Y como se dijo antes, aquí hay un vacío obsceno. Dejemos también momentáneamente de lado la cuestión del diferencial cambiario, que opera como otra exacción, hoy por hoy más obscena todavía porque la brecha ronda el 100%. Voy a concentrarme en los DEx.

El mayor impacto directo de los DEx es que alteran la relación insumo/producto. Al quitarse una porción del precio que recibe el productor (33% en el caso del complejo soja, 12% en trigo y maíz) hacen falta más kilos de granos para pagar una unidad de insumos, equipos o servicios. La tendencia natural es a utilizar la menor cantidad posible de “estas cosas”. Es decir, menor uso de tecnología. Consecuencia, producción más extensiva. Menos para todos. No solo para el productor. Menos rinde, menos cosechadoras, menos viajes de camión, menos almuerzos y cenas de camioneros, menos cambios de aceite, menos neumáticos, menos, menos, menos.

Por otro lado, los DEx no son coparticipables. Se los queda el Estado nacional. Por eso los gobernadores de las provincias viables y competitivas están que trinan. Arrancando por las autoridades cordobesas. No es lo que sucede con el impuesto a las ganancias, que sí es coparticipable. Que además pierden porque los productos valen menos y reciben menos ingresos por IVA y ganancias.

Lamentablemente, la mayor parte de los economistas, los que están y los que vienen, miran la caja de corto plazo y repiten, casi en modo monocorde, que las “retenciones” seguirán por varios años. Es inviable, dicen. Y suena razonable, que los sectores que pueden tendrán que ayudar a financiar la transición hacia un modelo económico sustentable.

La propuesta es eliminar los derechos de exportación, pero aprovechar el “mecanismo fácil” de las retenciones para crear un sistema diferente, sin desfinanciar al Estado. Y veremos cómo se puede manejar la reparación histórica y devolución de los 120 o 130 mil millones de dólares que el agro transfirió al Estado Nacional. El tema es que no se siga incrementando. Pero que al mismo tiempo no se produzca instantáneamente un agujero fiscal.

Entonces, se eliminan los DEx y se apuntan los cañones a la cobranza del Impuesto a las Ganancias. Habría en primer lugar un principio de justicia tributaria, porque es lo que pagan todos los agentes económicos. Una alícuota del 35%, que es alta, pero es lo que pagan todos. “Pero el campo evade, es difícil cobrarle el impuesto a las ganancias”, dice algún tributarista. Bueno, para eso podemos usar el mecanismo de las retenciones. Pero bajo otro concepto: no como DEx, sino como pago a cuenta o retención de Ganancias.

¿Cómo sería el sistema? Creo que bastante sencillo, y fácil de viabilizar con ayuda de la tecnología informática. Hoy el exportador paga los DEx y le dan un recibo y un permiso de embarque. La idea es que en lugar de ese recibo, le den un papel, o un crédito virtual. Por ejemplo, si pagó un 20% del valor a embarcar, recibe un bono (físico o virtual) como contraparte.

Cuando el exportador compra la mercadería, en lugar de descontar el 35% que le sacó la Aduana, paga el 80% en cash. Y el 20% restante con ese bono, o con una acreditación en una cuenta corriente fiscal. Y desde allí cierra su balance. Ya pagó.

Por supuesto, para el Estado es más cómodo el sistema actual, donde se fondea con una quita sin anestesia. Pero es un esquema cortoplacista. Cuando los precios bajen, estallará inexorablemente una crisis mayor.

Con los bonos, o la cuenta corriente fiscal, se pueden además encarar algunas “políticas activas”. Por ejemplo, pagar el IVA de los fertilizantes, o parte de las inversiones en valor agregado. Esto es tan solo un esquema, un modesto intento de destrabar un debate que hasta ahora ha sido estéril. Algo hay que hacer.

Ojo, digamos todo. Esto puede funcionar si como punto de partida ponemos en caja el gasto del Estado. Sin ello, nada es viable.

PD: Mi especial agradecimiento al contador Santiago Saenz Valiente, quien se prestó generosamente a “pelotear” estas ideas. Mis comentarios no lo involucran, y le pido perdón por meterme en sus incumbencias profesionales.

Héctor Huergo
Clarín Rural

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La jugada silenciosa que deja sin argumentos a Guzmán y a Feletti con las retenciones

19/05/2022 – Mientras ayer el ministro de Economía negó que se vayan a subir nuevamente los derechos de exportación, desde el Ministerio de Agricultura aplican aperturas comerciales para que se anoten ventas al exterior y se paguen las alícuotas vigentes.

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“No se van a aumentar los derechos de exportaciones, la decisión está tomada por el Presidente y cada funcionario debe respetar las decisiones del Presidente. Para poder darle continuidad a la recuperación económica, la Argentina necesita dólares; si prohibimos las exportaciones o elevamos las retenciones no van a entrar más dólares”.

Con esa frase, Martín Guzmán, ministro de Economía de la Nación, descartó anoche en C5N un nuevo aumento de las retenciones luego de diferentes versiones que corrieron en los últimos días y que atribuían, entre otros al secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, una nueva embestida para que el Gobierno tome esa medida con la excusa de frenar la inflación.https://336aac9c77458b73f4b6da20d127c6d0.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html

Ya en marzo pasado, Feletti había insistido con un aumento para el trigo y el maíz, además del aceite de girasol, pero solo se pudo contentar con una suba para la harina y el aceite de soja, del 31 al 33% para armar el fideicomiso para subsidiar la harina de trigo para las panaderías. El Ministerio de Agricultura tuvo mucho que ver para que el aumento no se expandiera a esos otros productos más allá de la harina y el aceite de soja.

La desmentida de Guzmán, no obstante, encierra otras dos cosas. Por un lado, más allá de la excusa de la inflación, al Gobierno le aportaría muy poco una recaudación extra por retenciones por ejemplo al trigo y el maíz, dos productos que están estrechamente vinculados con productos que llegan con transformaciones al consumidor final.

Además, lo otro que se esconde es que en la cartera de Agricultura se aplica una suerte de “bloqueo técnico” que le quita cualquier reacción a Feletti o al mismo ministro Guzmán para poder impulsar un incremento de los derechos de exportación. Algo que, en la práctica, tampoco podría hacerse porque, según sostienen en el agro, el Gobierno perdió las facultades delegadas del Congreso el año pasado en esta materia al no votarse el presupuesto 2022.

Según cálculos de Diego Pasi, de la consultora AZ Group, si el Gobierno buscara subir las retenciones ahora al trigo y el maíz, que están en el 12% para llevarlas al 15%, lo que recaudaría no sería más de US$147,5 millones.

Según Diego Pasi, de AZ Group, subir las retenciones al trigo y el maíz hoy implicaría para el Gobierno recaudar solo US$147,5 millones
Según Diego Pasi, de AZ Group, subir las retenciones al trigo y el maíz hoy implicaría para el Gobierno recaudar solo US$147,5 millones. shuttertock

De acuerdo al análisis, del maíz 2021/2022 resta comercializar 8.009.574 toneladas que, con las retenciones actuales, significarían US$302.761.897. Si los derechos de exportación eventualmente subieran al 15%, la recaudación pasaría a US$378.452.372 o 75.690.474 dólares adicionales.

Por el lado del trigo, con toda la cosecha 2021/2022 ya anotada para exportar, Pasi se focalizó en la 2022/2023. De esta ya hay ventas declaradas por 8.481.464 toneladas sobre un cupo de 10 millones que habilitó el Gobierno. Aunque la cosecha en físico recién estará en diciembre próximo, tienen sus retenciones abonadas. Pasi consideró que del trigo 2022/2023 restaría una venta, teniendo en cuenta un potencial de exportación total de 14 millones de toneladas, unas 5.518.536 toneladas que significarían derechos de exportación por US$287.405.355. Subiendo al 15% las retenciones se iría a US$359.256.694 o US$71.851.339 extra.

En total, con los dos cultivos se llega a US$147,5 millones. Un número bajo como para desatar un conflicto con el campo en un momento donde, además, cualquier señal en el sentido de subir las retenciones podría impactar en las decisiones de sembrar trigo.

El campo ya está en el calendario de siembra de trigo y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires prevé, con 6,6 millones de hectáreas, 100.000 menos que el año pasado. Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario estimó 500.000 menos. En el Gobierno, en tanto, creen que el recorte será menor en la medida que se produzcan lluvias que permitan la siembra.

La otra cuestión que frena cualquier movimiento para subir las retenciones hay que buscarla en Agricultura. Aunque para el campo es sinónimo de intervención, en esa cartera oficial la definición de “volúmenes de equilibrio”, esto es tonelajes que los exportadores no pueden superar hasta que haya una modificación, representa una forma de ponerle un límite a cualquier pretensión de querer recaudar más con una suba de los derechos de exportación.

En concreto, el ejemplo más a mano es el del trigo 2022/2023, donde ya se anotaron 8.481.464 toneladas. Es mercadería sobre la cual ya no se puede cobrar nuevos derechos y solo quedarían por tener más retenciones los US$71.851.339 extra que calculó Pasi.

En Agricultura creen que Guzmán sabe que no solo no hay desacople de precios con más retenciones, sino que tampoco se da un efecto recaudatorio. “La tiene clara”, dicen en los pasillos de ese organismo.

Allí dicen que sus acciones van en el sentido de “achicar cualquier medida distorsiva” que se quiera tomar desde otra esfera del Gobierno.

La otra cuestión no menor es que el Gobierno, en medio de la interna, no tiene margen para un conflicto con el campo. Por eso, entienden observadores, el mismo Gobierno preferiría mantener la situación tal cual está.

Fernando Bertello
La Nación

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Ratificaron el rechazo a un fondo estatal de la Secretaría de Comercio Interior

17/05/2022 – Representantes de la industria molinera expresaron ante Roberto Feletti que será decisión de cada empresa participar o no de un fideicomiso para compensar la harina que llega a las panaderías.

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Representantes de la industria molinera le ratificaron al secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, su rechazo al fideicomiso creado por el Gobierno para compensar la harina que llega a las panaderías. Indicaron que correrá a cuenta de cada empresa la decisión de participar o no de ese mecanismo. El funcionario, según pudo reconstruir este medio, expresó que el instrumento comenzará con los molinos que lo integren.

Se trata del fondo estatal constituido con la suba de las retenciones a la harina y el aceite de soja, del 31 a 33%. Se hizo para recaudar 370 a 400 millones de dólares para que la industria molinera pueda llegar con, por ejemplo la bolsa de 25 kilos, a las panaderías a 1200 pesos. En el mecanismo se fijó un precio de 25.815 pesos la tonelada del trigo para esa harina, con lo cual el Estado debe abonar la diferencia entre ese valor y el del mercado. Hoy, por ejemplo, el trigo se pagaba $45.500 la tonelada en el Gran Rosario.

La semana pasada, en sendos comunicados por separado, la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), la Asociación de Pequeñas y Medianas Industrias Molineras de la República Argentina y la Cámara de Industriales Molineros (CIM) objetaron el fideicomiso. En las críticas se deslizó, entre otros planteos, un temor a no cobrar. Vale recordar que durante el Gobierno de Cristina Kirchner se puso en marcha un mecanismo de compensación a diversos actores de la cadena agroindustrial para evitar subas de precios que dejó pagos sin concretar.

“Desde FAIM decidimos rechazar esa herramienta y liberamos a las empresas [para que definan si quieren o no participar en el mecanismo]”, dijo a LA NACION Diego Cifarelli, presidente de FAIM, que calificó a la reunión de “positiva”.

El sector molinero, indicó, ofreció en su momento otras opciones, como que la compensación vaya directo a las panaderías, se conforme una tarjeta PAN o, como otra alternativa, se amplíe la Tarjeta Alimentar.

En un reciente estudio los molineros habían calculado que con la Tarjeta Alimentar “en forma inmediata” se podría llegar a la asistencia de 16 millones de personas. Para asegurarse que el dinero vaya exclusivamente al pan propusieron la Tarjeta PAN. Por otra parte, en el caso de una compensación directa a los panaderos habían proyectado que eso se podía hacer sobre un volumen real auditable de las panaderías.

Los molineros de FAIM le recordaron a Feletti que el sector “la pasó muy mal” cuando en la anterior compensación de Cristina Kirchner hubo empresas que no cobraron. “Hay herramientas más efectivas”, apuntó el directivo. La semana pasada, en A Todo Trigo, evento que se hizo en Mar del Plata, en una disertación Cifarelli dijo que hace 12 años “casi mueren más de 40 empresas por no cobrar”. En este contexto, el presidente de FAIM precisó: “Dejamos liberadas a las empresas la decisión correspondiente de asistir o no al fideicomiso”.

Definiciones

Según pudo saber este medio, en la reunión el secretario de Comercio Interior defendió la herramienta diciendo que era “distinta” respecto de la utilizada en su momento. Señaló que el fideicomiso empezará con las empresas que asistan y que se intentará “seducir” las que tienen objeciones.

En un comunicado, por su parte la Secretaría de Comercio Interior expresó que la herramienta “ya cuenta con las primeras empresas inscriptas para recibir los subsidios correspondientes, las cuales tienen una significativa participación en el mercado”.

“Durante la reunión, las cámaras molineras plantearon la voluntad de participar del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino, si se reconocen algunas particularidades productivas del sector y una mejora en el precio final de la bolsa de harina industrial -en función de la volatilidad que ha adquirido el mercado mundial de trigo luego de la reciente retirada de la República de la India-. Además, se plantearon las dificultades que genera la presión de exportadores locales en la compra de trigo destinado al mercado interno”, agregó. En otro tramo del comunicado Comercio Interior señaló que habrá un trabajo individual con cada empresa molinera.

Fernando Bertello
La Nación

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Brasil planteó la “necesidad” de aumentar las importaciones de trigo

16/05/2022 – El gobierno de Buenos Aires realizó una gira por el país vecino; “queremos profundizar las relaciones comerciales”, aseguraron.

https://iis.qreventos.com/angus/preacreditacion_asistente.asp

Brasil es un gran comprador de trigo para Argentina. Por este motivo, desde Buenos Aires iniciaron una gira por el país vecino para aumentar la presencia del cereal argentino.

El ministro de Desarrollo Agrario de Buenos Aires, Javier Rodríguez, remarcó que desde la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo) plantearon la necesidad de incrementar las importaciones de este cereal. “Se mostraron especialmente interesados en el cultivo bonaerense”, agregó.

El ministro viajó con el objetivo de fortalecer las relaciones bilaterales y potenciar la exportación de alimentos bonaerenses al país vecino.  Además, hubo encuentros con autoridades de Abitrigo, con la intención de fortalecer la posición comercial.

“La producción de trigo es muy importante en la provincia, representa más del 60% del total nacional y en las últimas campañas tuvimos muy buenas cosechas que nos permiten tener un significativo excedente para exportación”, sostuvo Rodríguez. También, destacó el plan de mejoramiento y diferenciación para la calidad.

Los números demostraron que el 70 % del trigo que importa Brasil proviene de Argentina y Abitrigo agrupa a los principales molinos de ese país. “Representan el principal destino de las exportaciones de trigo bonaerense, con ventas por U$381M anuales”, destacaron.

Desde la provincia remarcaron que el encuentro permitió consolidar la vinculación con Brasil y en particular con Abitrigo. Participaron de la reunión el Agregado Agrícola de Argentina en Brasil, Javier Dufourquet; el secretario Pedro Alejandro Gentico, Cónsul adjunto de la Sección Económico-Comercial, Promoción de Inversiones y Turismo; el presidente ejecutivo de Abitrigo, Rubens Barbosa, y otros miembros de esa asociación.

Agrofy News

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