La escasez de gasoil se convirtió en un drama productivo para el norte del país

06/06/2022 – En el campo se atrasan las cosechas de caña de azúcar, maíz y té por la falta de combustible; largas filas de camiones y sobreprecios en las estaciones de servicio forman parte del paisaje cotidiano en Tucumán, Misiones y Corrientes, entre otras provincias.

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La escasez de gasoil se convirtió en un drama productivo en el norte del país. Caña de azúcar, limón, porotos, maíz, té, forestación y girasol, entre otros, son los rubros afectados por la falta de combustible para cosechar o preparar la siembra.

Según los testimonios de los productores agropecuarios que recogió LA NACION, en las estaciones de servicio de las provincias del NOA, el NEA y el norte de Santa Fe se repiten las escenas de largas colas de camiones esperando cargar, cupos y sobreprecios que ya popularizaron una nueva categoría: el gasoil blue.

“No duermo por la noche, porque no tengo combustible para seguir con mi trabajo”, dijo Roberto Palomo, un productor de soja de Tucumán que se vio afectado por el desabastecimiento de gasoil. “Terminé con lo justo con la cosecha de soja y la siembra de trigo, pero no tengo combustible para empezar la cosecha de maíz en 500 hectáreas; necesito 8000 litros, pero la empresa que nos provee nos dice que la semana que viene nos entregará unos 3000 litros para ir trabajando cuando estamos a 15 días de la fecha en la que tengo que entregar el maíz”, graficó el agricultor.

Rafael Sánchez produce granos y caña de azúcar en Tucumán y en Santiago del Estero. Además, realiza trabajos de transporte como contratista para terceros. “Si mañana ningún proveedor me vende, me veré obligado a parar la cosecha”, admitió, en diálogo con LA NACION.

Sánchez aseguró que la situación es cada día más grave. “Nos están entregando gasoil a cuentagotas y nos venden a cualquier precio. Nos están pidiendo hasta $210 el litro, cuando el precio oficial es de $156. Encima dicen que nos están haciendo un favor porque no hay más”, contó.

El productor indicó que para realizar la cosecha de porotos en una finca que posee en Santiago del Estero, realizar la zafra en fincas cañeras en Tucumán y abastecer la maquinaria agrícola con la que preparan el suelo para la siembra de granos, tiene un requerimiento de 10.000 litros de gasoil semanales. “Con la situación actual, con suerte conseguimos 1000 litros cada dos o tres días. La pérdida es enorme, porque con las heladas el poroto se empieza a abrir y eso puede provocar mermas de hasta 100 kilos por día. En el caso de la caña, la situación es similar y cada día que se para, significa un deterioro en el cultivo”, explicó.

En Concepción, Tucumán, camiones de caña de azúcar aguardan por la carga de gasoil
En Concepción, Tucumán, camiones de caña de azúcar aguardan por la carga de gasoil

Sánchez advirtió que “si esto sigue así, la producción tucumana se va a paralizar y se perderán cosechas enteras de porotos y de maíz”. En el sector cañero la situación es más preocupante debido a que es la actividad que mayor consumo de gasoil requiere para funcionar.

“Es dramático. Estamos en plena cosecha de caña y el faltante es muy importante, ya que el consumo de gasoil en la zafra azucarera es elevado, los ingenios trabajan durante las 24 horas en esta época del año”, sostuvo Otto Gramajo, uno de los principales productores cañeros de Tucumán.

El agricultor advirtió que “esta es una situación de extrema gravedad, ya que la caña es un producto perecedero, que se cosecha por la mañana y a la tarde ya es azúcar”. Y completó: “Un camión hace tres o cuatro viajes por día entre la finca y el ingenio y si tiene que parar en cada viaje y demorar dos horas para tener que cargar el poco combustible que hoy se consigue, los números no cierran”.

Gramajo advirtió que si se paraliza la industria azucarera también se afectará a las naftas que necesitan del corte con bioetanol que proveen los ingenios.

Deambular

En tanto, la escasez de gasoil está afectando a la industria del té en Misiones. Renzo Klimiuk es director gerente de la empresa familiar Klimiuk Infusiones, una productora y exportadora de té de la zona centro de la provincia. Con una planta en Campo Viera, situada sobre la ruta nacional 14, ha sufrido como muchos otros productores de la provincia la falta constante de gasoil o la escasez que obliga a deambular por las estaciones de servicio buscando una “gota” del vital líquido.

Klimiuk dice que tiene que deambular por las estaciones para conseguir el combustible
Klimiuk dice que tiene que deambular por las estaciones para conseguir el combustible

“Tuvimos que terminar la cosecha de té dos semanas antes de lo previsto y tuvimos problemas también con los camiones que traen chips, un combustible fundamental para nuestra planta”, dijo Klimiuk a LA NACION.

La zafra tealera termina cada año a finales de mayo y esta vez en Klimiuk optaron por finalizar unos días antes. Según el mapa que elaboró la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) la ruta 14 es uno de los corredores más afectados por la falta de gasoil.

Esta ruta que corre paralela al río Uruguay, arranca en Ceibas (Entre Ríos) pocos kilómetros después de cruzar el puente Zárate Brazo Largo para ingresar en la Mesopotamia. Pero a lo largo de esa ruta, la escasez se siente con mayor fuerza en el norte de Corrientes y toda la provincia de Misiones.

Estas provincias sufren la escasez por el no aumento de cupos, combinado con la fuerte demanda a la que se agregan las compras de brasileños y paraguayos.

“En la recta final del té tuvimos problemas con el abastecimiento de combustible para levantar la cosecha”, explicó Klimuk, cuya empresa tiene otra planta industrial sobre ruta 14, entre Campo Viera y Campo Grande.

“En el secadero (de té) tuvimos problemas de proveedores con los chips, que son fundamentales para la combustión y tener funcionando el secadero”, señaló.

“Los camiones no tenían nada de combustible, las demoras cuando iban a cargar a municipios cercanos eran de tres y hasta seis horas”, explicó. “Había localidades que directamente no tenían por dos o tres días”.

Hay momentos en los que la provisión se normaliza, pero a cuentagotas. También está la nafta “blue”, como se le llama a la que tiene un valor mucho mayor y cerca al valor “real” que pagan los brasileños, al igual que sucede con el dólar paralelo y el oficial.

“El gasoil blue está entre 80 y 90 pesos más por litro. Está a entre 200 y 230 pesos en estaciones de servicio de bandera blanca”, explicó.

“En las estaciones oficiales hay largas colas, cupos donde te permiten cargar 6000 pesos por camión o camioneta (unos 30 litros). Cuando un camión de los grandes necesita hasta 600 litros para completar su depósito”, detalló.

“Nosotros tratamos de tener una reserva importante para nuestros camiones propios, nos abastecemos de mayoristas de combustible que venden a granel, pero si antes te vendían 20.000 litros mensuales, ahora no te permiten comprar más de 7000 litros”, dijo.

En el sector tealero, el gasoil se utiliza para casi todo en lo que tiene que ver con la cosecha. Las cosechadoras de té funcionan con gasoil, el camión para transportar el té a los secaderos y la provisión del chip para esas instalaciones.

De otros países

Stuart Navajas, del Grupo Las Marías, advierte que la falta de gasoil afecta a las empresas forestales del nordeste de Corrientes.

A los camiones de origen argentino que se mueven por la zona se suman los brasileños y paraguayos. “En las estaciones de servicio hay mayoría de camiones extranjeros y están haciendo unas colas que nunca antes se habían visto”, explica Navajas.

La empresa forestal Las Marías, exporta madera a los Estados Unidos y a otros mercados, a cadenas como Walmart. Es una empresa que tiene un intenso movimiento de camiones, tanto de vehículos que ingresan con materia prima (rollizos de pino, principalmente) como de camiones que salen con los contenedores cargados al puerto de Buenos Aires. El gasoil es fundamental para la vida productiva de la compañía.

“Estamos preocupados por esta situación y si se llega a complicar un poco más, vamos a tener que analizar parar un turno por la falta de gasoil”, señaló Navajas. Eso podría afectar sus exportaciones a Estados Unidos.

Una lotería

Los problemas con el gasoil se extienden al norte de Santa Fe. En el departamento General Obligado, límite con Chaco, las cosas siguen muy complicadas para los productores agropecuarios y ganaderos. Ariel Agustini, con campos en Arroyo Ceibal (Santa Fe) y Basail (Chaco), dijo que en los últimos días “hubo algunas estaciones de servicio que solo vendían 100 litros por productor cliente. Pero en muchos casos dicen un precio y cobran otro. Acá se puede pagar el gasoil a 158 pesos, como en la cooperativa de Avellaneda, como también 185 y hasta 205 pesos si uno ya ingresa al Chaco”. Y amplió: “cuando falta gasoil, salir a la ruta es una lotería. No sabés si vas a conseguir o vas a tener que parar y esperar”, resaltó.

Ariel Agustini, productor con campos en Santa Fe y Chaco
Ariel Agustini, productor con campos en Santa Fe y Chaco

Rodrigo Rosso es un productor radicado en Ceres, en el extremo noroeste de la provincia, en el límite con Santiago del Estero. Tiene un campo en la zona y por la escasez de gasoil no puede encarar las tareas propias del momento, como la preparación de la tierra para la campaña de girasol.

Rodrigo Rosso, de Santa Fe: "Todo está teniendo un freno"
Rodrigo Rosso, de Santa Fe: “Todo está teniendo un freno”

“Todo está teniendo un freno simplemente porque no hay gasoil para concretar las actividades que se requieren para esta época del año. El problema con el gasoil no es que falta y no hay para nadie, sino que escasea. En Ceres hay serios problemas para poder llenar los tanques. Te venden, pero pocos litros, al menos que tengas la suerte de arribar a la estación de servicio cuando descargó el camión cisterna que trajo combustible. Pero hay momentos en que venden 20 litros o un máximo de 50, según los casos. Hay una estación de servicio que tiene una mayor disponibilidad, pero el litro cuesta 200 pesos. En el caso de los que requerimos 500 litros, se nota la diferencia en pesos”, agregó.

Según Rosso, que trabaja un campo mixto (agricultura-lechería), por lo que le informaron, la situación se va a mantener todo este mes. “Lamentablemente, esto sucede en momentos que están dadas las condiciones para una muy buena campaña de granos”, señaló.

Algo más aliviado se muestran los departamentos próximos al centro santafecino. Raúl Lazzarini trabaja un campo, dedicado a agricultura y ganadería, en jurisdicción de Marcelino Escalada, unos 30 kilómetros al norte de la ciudad de San Justo, cabecera del departamento del mismo nombre. “En esta zona hubo y hay algunas dificultades con el gasoil, pero no de la dimensión que ocurre más al norte. La distribuidora de YPF cumple con lo acordado y los productores reciben el combustible porque hubo una previsión. Pero en otros lugares eso no ocurrió y sí hubo problemas de faltante, como sucedió en Gobernador Crespo o en Calchaquí, donde algunas semanas se veían muchos camiones parados porque no conseguían gasoil para seguir viaje. En nuestra zona eso no sucedió pero no todos los campos tienen cisternas para almacenar combustible. Entonces, cuando uno sale a buscar y consigue, pero si no sos cliente de esa estación de servicio, hay que pagar entre 210 y 220 pesos el litro, y en efectivo”, remarcó.

Ante una consulta, Lazzarini explicó: “En estos momentos, cuando ya finalizó la cosecha de soja, hay maquinaria parada. Pero apenas llueva un poco va a comenzar la preparación para la campaña triguera. A eso hay que agregarle el traslado de la soja a puerto, con lo cual el panorama puede llegar a complicarse nuevamente”, concluyó.

Informes de: Fabián López, desde Tucumán; Martín Boerr, desde Misiones, y José E. Bordón, desde Santa Fe

La Nación

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Por la suba de fletes, la agroindustria enfrentará un sobrecosto de u$s 1850 millones para exportar la gruesa

03/06/2022 – El dato se desprende de un estudio de la Bolsa de Rosario que fue presentado este jueves en Agroactiva y que analiza el impacto de la pandemia y la guerra.

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La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) aprovechó Agroactiva para presentar un informe sobre el impacto que la pandemia por el Covid-19 y la Guerra entre Rusia y Ucrania tiene sobre los fletes internacionales. Para el agro argentino, en particular, el incremento de los fletes significa un sobrecosto de USD 1.800 millones para exportar su cosecha gruesa, específicamente soja, maíz y sus subproductos.

“Actualmente más del 10% de los buques de carga del mundo se encuentran atascados frente a las costas de China. Esta menor disponibilidad de buques en el mundo, sumado a la fuerte suba del precio del petróleo luego de que estallara el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania ha impactado fuertemente en los costos de los fletes; impactando con más fuerza en Argentina que en otros países competidores como Brasil y Estados Unidos por la distancia que deben recorrer los buques”, señalaron desde la Bolsa.

El costo de embarcar granos y derivados es actualmente hasta US$ 10 /t más caro que desde Estados Unidos y Brasil según el destino. Además, comparando con el año pasado hasta estas alturas del año, el costo del flete se incrementó entre un 50 y un 100%, dependiendo del destino. Ponderando por cuánta mercadería se envía a cada una de las regiones, el costo por embarcar este año es de US$ 68 /t, cuando el año pasado (un año en el que el costo del flete ya era elevado por las complicaciones que supuso la pandemia) era de US$ 41 /t. Es decir, un 63% más.

“Por ello, de acuerdo con lo proyectado a embarcar en esta campaña, de mantenerse estos costos de fletes de carga a granel tendríamos un sobrecosto para exportar de casi US$ 1.850 millones. Lo que el año previo hubiera requerido alrededor de US$ 2.900 millones, este año sería de US$ 4.800 millones“, aseguraron desde la Bolsa.

Adicionalmente, el aumento de los fletes implica para Argentina un mayor costo para importar. El flete de las importaciones argentinas ha crecido un 43% interanual en promedio, con el grueso de las subas explicado por el costo logístico desde China, que creció más de un 300% en 2 años (traer una tonelada de China costaba cerca de US$ 150 hace dos años, mientras hoy cuesta cerca de US$ 600). Como consecuencia, importar los crecientes volúmenes de bienes y servicios hacia la Argentina costará US$ 1.217 millones adicionales.

Este marco de alzas de costos resulta complejo para unas reservas internacionales que ya se encuentran presionadas. Si bien los términos de intercambio se están fortaleciendo (es decir, los precios de exportación crecen por encima de los precios de importación), las cantidades importadas están creciendo cómodamente por encima de las exportaciones. Las toneladas exportadas crecieron un 3,2% a nivel interanual en el primer trimestre de 2022, mientras las cantidades importadas mostraron una suba superior al 20,2%.

El deterioro del superávit comercial que se viene observando se explica fundamentalmente por esta fuerte demanda de importaciones. El saldo comercial en los primeros cuatro meses del año acumuló un neto positivo US$ 2.830 millones, pero casi un 30% menos que el año pasado. Tocando un mínimo que no se observaba desde el déficit comercial de 2018, se sigue atentamente la evolución mensual de este indicador para los meses venideros, considerando que volverá a verse un importante volumen de divisas recién en diciembre de este año, al iniciarse la cosecha fina. Un contexto de más importaciones, que encima son más caras de importar, complejiza la situación.

Volviendo la mirada al contexto internacional y pensando a futuro, el shock de oferta ocasionado por las interrupciones transitorias en las cadenas de suministro y el aumento del costo de fletes e insumos básicos, para peor, llega en medio de una aceleración inflacionaria global a raíz de las políticas monetarias expansivas aplicadas por los países centrales en el intento de paliar la crisis económica y social causada por la pandemia.

“Los esfuerzos para salir de la recesión, provocados por la cuarentena de COVID-19, y los problemas en las cadenas de suministro global generaron un incremento en la inflación mundial que podría extenderse en el tiempo. Estamos alcanzando niveles de inflación no vistos en los últimos casi 40 años, con niveles mínimos de desempleo”, advirtieron desde la BCR.

La recuperación de la economía global desde finales del 2020 se explica mayormente por los esfuerzos fiscales y políticas monetarias laxas en el año 2020 y 2021. Al acercarse al pleno empleo, la demanda creciente comenzó a hacer presión sobre una oferta que no se adaptó rápidamente a los cambios, generando dificultades en el abastecimiento global resultando en un incremento en los precios de los commodities y diversos insumos claves para muchas cadenas de suministro.

La invasión a Ucrania, las sanciones económicas a Rusia y la política de COVID-cero en China añadieron dificultades a la oferta global presionando aún más sobre los precios. El aumento en el valor de los fletes marítimos se espera que siga impactando en la inflación de todo 2022. Por otro lado, el incremento en la inflación y el aumento en las tasas de interés podrían disminuir la actividad económica a nivel global, generando un riesgo creciente de estanflación (inflación con caída de la actividad económica).

Agroclave

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Agroexportaciones: el ingreso de divisas creció un 33 % en relación a abril

02/06/2022 – Desde las empresas exportadoras señalaron que hubo una facturación mayor a 4.231 millones de dólares.

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El agro volvió a marcar un nuevo registro importante en cuanto al ingreso de divisas. El sector agroexportador registró un ingreso de 4.231.717.716 de dólares.

Los números reflejaron un incremento del 33 % del volumen de dólares en relación a abril. Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) registraron el mejor mes de mayo desde que se llevan los registros mensuales de divisas.  Además, informaron que el monto liquidado desde el 2 de enero de 2022 asciende a U$S 15.329.592.490. 

“La exportación de granos se vio afectada por los movimientos bruscos en el mercado internacional, por la existencia de volúmenes de exportación en maíz y trigo regulados por el Ministerio de Agricultura, así como por una enorme capacidad ociosa de la industria de molienda de soja que sigue trabajando con márgenes negativos aún en plena campaña gruesa”, destacaron las empresas. También explicaron que el ingreso mensual de divisas, transformadas en pesos, es el mecanismo que permite seguir comprando granos a los productores al mejor precio posible. 

El complejo agroexportador, que incluye al biodiésel y sus derivados, aportó el año pasado el 48 % del total de las exportaciones de la Argentina. Dentro del complejo, el principal producto de exportación del país es la harina de soja con el 14,2 % del total.

Por otra parte, CIARA-CEC manifestó que la liquidación de divisas está fundamentalmente relacionada con la compra de granos que luego serán exportados. “La mayor parte del ingreso de divisas en este sector se produce con bastante antelación a la exportación, anticipación que ronda los 30 días en el caso de la exportación de granos y alcanza hasta los 90 días en el caso de la exportación de aceites y harinas proteicas”, manifestaron.

A pesar de este incremento, cabe destacar que las comparaciones estadísticas pueden ser inexactas, ya que la liquidación de divisas está influida por el ciclo comercial de los granos, que depende de factores exógenos.

Agrofy News

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Opinión: la bala de trigo de Vladimir Putin

01/06/2022 – “Nuestros stocks [de trigo] son un 20% más altos que el año pasado. En lugar de abastecer el mercado mundial, estamos reconstituyendo nuestros stocks”, manifestó el pasado lunes Arkadi Zlotchevski, presidente de Russian Grain Union.

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Aunque por diversas razones, no es la primera vez que “los rusos” reconstituyen stocks. La compañía pública United Grain Company compró de noviembre de 2008 a abril de 2010 más de 8 millones de toneladas de trigo directamente a los productores, para frenar por un lado la hemorragia de precios registrada a fines de 2008 y, por el otro, para construir reservas estratégicas que le han evitado a Rusia dos años después de importar masivamente trigo durante la campaña 2010/11, año en que se registró la sequía más grande de los últimos 110 años. “Los rusos” son el Estado, no el sector privado. Dicho de otra manera, el saldo exportable lo define el Kremlin, no los traders.

Arkadi Zlotchevski agregó: “No hay amenazas reales para la seguridad alimentaria. Cuando se acabe la histeria [informativa sobre la hambruna que se avecina] los precios se desplomarán”.

Para el presidente de Russian Grain Union, las amenazas reales para la seguridad alimentaria están supeditadas solo al precio de los granos. Es cierto que el precio de los granos resulta un pilar fundamental de la seguridad alimentaria, de la misma manera que no es menos cierto que el acceso a los granos -llámese acceso a la disponibilidad logística de los mismos- constituye un eje central de la seguridad alimentaria.

¿Qué sucede cuando un país, de manera deliberada, influye tanto en el acceso a una materia prima como en su valor internacional En este caso particular, el país es Rusia, la materia prima es el trigo y la manera deliberada es el Estado.

En 2010, al mismo tiempo de haber lanzado la doctrina de la seguridad alimentaria que fijaba los objetivos de la autosuficiencia alimentaria al horizonte 2020, el Estado ruso se planteó como objetivo de convertirse en el primer exportador mundial de trigo en 2019/20. El 30 de marzo de 2009, Arkadi Zlotchevski declaraba en Sharm El Sheikh que Rusia planeaba exportar al horizonte 2020 30 millones de toneladas de granos.

Exportador

Finalmente, Rusia se convirtió en el primer exportador mundial de trigo cuatro años antes de lo previsto y exportó en 2020/21 53 millones de toneladas de granos (39 de trigo) en lugar de las 30 millones planificadas en el 2009.

Convertirse en el primer exportador mundial de trigo teniendo, por un lado, a un miembro de la OTAN como primer cliente (Turquía) y, por el otro, a un enemigo regional histórico de los Estados Unidos como segundo cliente (Irán), no es una cuestión de valor del grano sino una cuestión de posesión de llave de acceso -estratégico- al mismo.

Hoy por hoy, Rusia controla ese acceso más que nunca. A las terminales de Novorossiisk, Tuapse, Taman y Kavkaz, controladas directa o indirectamente por el Estado ruso, se le suman aquellas pertenecientes al big Odesa: son alrededor de 22 millones de toneladas de granos que cayeron en manos del corredor de la muerte que Putin trata de establecer entre Mariupol y Tiráspol.

Una crisis alimentaria a escala global se puede desatar en cualquier momento no por el hecho que falte trigo en el mundo, sino por el hecho que el mismo no llegue en el momento oportuno.

Es por ello por lo que Macron acaba de proponerle a Putin de votar una resolución en el seno de la ONU a fin de levantar el bloqueo ruso del puerto de Odesa, luego de que la Unión Europea acordara un compromiso para reducir las importaciones de petróleo ruso en un 90% para finales de año. Las “balas por alimentos” desplazó de lleno al petróleo.

Leandro Pierbattisti
El autor es consultor externo de cadenas agroindustriales
La Naciòn

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Se derrumbó el trigo y arrastró a la soja y al maíz

01/06/2022 – Rusia podría liberar la salida de granos de Ucrania y los precios se derrumbaron.

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En la jornada de hoy, en la plaza local se experimentó una acotada actividad comercial con precios entre estables y bajistas para los principales granos negociados. Por el lado del trigo, con una mayor presencia de participantes en mercado, destacó la reaparición de condiciones por el cereal de la campaña 2022/23. En cuanto al maíz, se obtuvieron bajas generalizadas para el conjunto de posiciones ofertadas. Por último y en soja, la oferta abierta por la oleaginosa disponible presentó un recorte entre ruedas, acompañando la caída en Chicago.

En tanto, en el mercado de Chicago, los futuros de los principales commodities agrícolas cerraron a la baja. El trigo finalizó con importantes pérdidas luego de que el presidente de Rusia Vladimir Putin, manifestara su disposición a facilitar los envíos de granos desde los puertos de Ucrania a través del Mar Negro. De esta forma, para la posición julio, el cereal perdió U$S 25,72 en Chicago y U$S 25,63 en Kansas, para quedar en U$S 399,59 y U$S 428,25 la tonelada, respectivamente. También influyó el inicio de la cosecha de los trigos de invierno en el sur de Estados Unidos.

Respecto al maíz, los contratos culminan a la baja ante la potencial reapertura de los puertos ucranianos. Por último y en cuanto a la soja, las bajas generales de los mercados sumado a una rueda de tomas de ganancias, ejerció presión sobre los precios.

En relación a la soja, tuvimos una caída en los ofrecimientos abiertos entre las industrias por la oleaginosa disponible.  Para la mercadería con descarga inmediata, la mejor oferta se ubicó en $ 49.800/t mientras que para la fijación de mercadería, se ofrecieron abiertamente US$ 420/t, resultando en una caída de US$ 10/t respecto del día lunes. Para esta última posición y en moneda local, los ofrecimientos se ubicaron en $ 50.400/t.

Por su parte, en maíz, se mantuvo estable el número de posiciones abiertas, al tiempo que los valores ofrecidos se ubicaron por debajo de los registrados en la rueda anterior. Al igual que ayer, no tuvimos condiciones por la mercadería del próximo ciclo comercial. Por maíz con descarga hasta el 7 de junio, se ofrecieron de forma abierta US$ 265/t, una caída de US$ 5/t entre ruedas. Luego y para la entrega contractual, se ofrecieron US$ 255/t, implicando una baja también de US$ 5/t. Para los segmentos diferidos, el tramo junio-agosto descendió US$ 5/t para arribar a US$ 255/t, mientras que septiembre se ubicó en US$ 257/t, registrando una merma de US$ 8/t. Por último, para la descarga entre octubre y diciembre, se ofrecieron abiertamente US$ 260/t, todas las posiciones por debajo de lo ofrecido en la jornada anterior.

Por último, en trigo, se registró un incremento en el número de compradores activos, destacando la reaparición de ofertas de compra por la mercadería de la cosecha 2022/23. Por entrega disponible y contractual, los ofrecimientos se ubicaron en US$ 360/t, sin variaciones con relación a la anterior rueda. Este mismo valor se sostuvo para la descarga de mercadería entre junio y julio del corriente año. Respecto a la campaña 2022/23, la demanda ofertó US$ 325/t para la descarga de mercadería entre noviembre y enero 2023.

BCR News

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La importancia del campo: el aporte del agro al país trepó al 25 % del PBI

31/05/2022 – Uno de cada cuatro dólares que ingresan a las arcas nacionales proviene del campo. Las cadenas agroindustriales son las que contribuyen con más divisas.

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El aporte de las cadenas de la agroindustria al Producto Bruto Interno (PBI) nacional creció de 24,1% a un 25,6% en el término de un año, la segunda participación histórica más alta, desde 2004 a 2021, por encima del 22,9% promedio de ese período, según el informe anual elaborado por FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina).

“El aporte de las cadenas agro sobre el PBI nacional creció en 1,5 puntos porcentuales desde 2021. Las cadenas agroindustriales aportan 1 de cada 4 dólares del PBI, lo que equivale a 105.091 millones de dólares, es la actividad que mayor aporte genera”, aseguró Nicolle Pisani Claro, economista de la entidad.
Evolución del aporte del agro y contribución por rama. Fuente: FADA,

Evolución del aporte del agro y contribución por rama. Fuente: FADA,

El PBI de las cadenas agropecuarias y agroindustriales incluye muchos eslabones que intervienen para producir, transportar, industrializar, comercializar y exportar alimentos y demás productos agropecuarios.

Dentro de esas cadenas, las principales ramas de actividad que aportan al PBI son la comercial con el 25,9%, la producción de alimentos y bebidas con un 24,7%, agricultura con 19,2%, ganadería 8,4% y servicios conexos 6,3%.

Para poner en contexto, al agro le siguen en importancia la actividad comercial mayorista, minorista y de reparaciones (13%), la industria manufacturera no agropecuaria de productos como autos, prendas de vestir, maquinarias, etc. (11,7%), la actividad inmobiliaria (10,6%) y salud y educación (10,5%), de acuerdo con la especialista.

Agrandar más la torta

Las cadenas agroindustriales tienen potencial para crecer, aún más en un contexto internacional que demanda y paga más por lo que producimos y exportamos, como granos, carnes y productos de las economías regionales”, subrayó David Miazzo, economista Jefe de FADA.

Para los técnicos de la entidad, es necesario lograr estabilidad macroeconómica y reducir la inflación, la emisión monetaria, el gasto público, la presión fiscal y las trabas burocráticas, así como alcanzar una mayor inserción internacional y disponibilidad de crédito accesible y de largo plazo a fin de aprovechar el contexto.

“Para lograr un país con mayor desarrollo se necesita del campo y su industria, pero también del resto de las industrias, el comercio, los servicios, la energía, el turismo y las actividades relacionadas a la economía del conocimiento y para eso es necesario generar el contexto propicio a nivel nacional para que tengan el marco adecuado para crecer y generar mayor actividad económica con sus efectos positivos: más empleo, más inversión, más generación de divisas, etc.”, advirtieron los economistas de FADA.

“Podemos pensar al total de la actividad económica como una torta: unos trabajan para el trigo, la leche, los huevos, el azúcar; otros convierten productos en harina, dulce de leche, crema, manteca; otros se encargan de que funcione la electricidad y el gas; otros venden y transportan esos productos. Cada uno de esos actores es clave en la producción de esa torta de todos los argentinos. Un PBI más alto es bueno para todos, porque significa una torta más grande, que permite que la porción que nos toca a cada uno sea también mayor”, explicó Pisani Claro.Un mayor aporte al PBI contribuye al desarrollo nacional, al aumento del empleo y la disminución de la pobreza. Fuente: FADA

Un mayor aporte al PBI contribuye al desarrollo nacional, al aumento del empleo y la disminución de la pobreza. Fuente: FADA

La única forma genuina de generar más trabajo y mejores salarios es produciendo más. Mientras mayor sea la producción mayor será el nivel de empleo y de salarios. Por eso, se insiste en que se deben aplicar medidas que incentiven una mayor producción y exportación, no políticas que la desincentiven, como pueden ser un derecho de exportación o una restricción a las exportaciones”, sostuvo la economista.

“Cuando la economía crece, la gente consume más, el Estado recauda más por impuestos entonces puede gastar más, alguien que tiene una empresa y ve que las ventas crecen puede querer aumentar la producción e invertir. A la vez necesita más trabajadores para producir más, entonces se generan puestos de trabajo y podríamos seguir. Así funciona básicamente la economía”, concluyó.

Del valor que produce la producción primaria en Argentina, un 49% es valor agregado, indicaron desde FADA, el dato echa por tierra el concepto erróneo de que la producción primaria no genera agregado de valor.

Kitty Vaquero
Clarín Rural

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¿Los productores están asegurándose los actuales precios del trigo?

27/05/2022 – Muy pocos lo están haciendo con forward para cubrir los gastos. Pero la mayoría está pagando los insumos de contado para estar libres de gastos a la cosecha”.

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No es algo muy usual entre pequeños, medianos o incluso grandes productores. Algunos llegan a cubrir hasta el 40% de su producción con contratos forwards, otros tantos trabajan con canje y otros quedan a la buena de Dios”, explican desde San Gregorio.

Y es algo que con distintas palabras se repite. En Laborde, el  mecanismo de fijación que predomina entre los productores son los contratos forwards. “Las opciones como call y put están menos difundidas, el productor no las entiende y a nosotros también nos cuesta. Son demasiadas cosas en las que hay que estar, pero hoy es muy importante”. En Bigand coinciden que son pocos los que utilizan el sistema de opciones: “muchos productores son reacios o lo desconocen”.

En Pergamino solo los productores más grandes toman cobertura de precios a  futuro, los más chicos no suelen usar estas herramientas por lo que venden la producción con el precio en el momento de la cosecha. Desde Carlos Pellegrini comentan que los productores no se están cubriendo demasiado. “Muy pocos lo están haciendo con forward para cubrir los gastos. Pero la mayoría está pagando los insumos de contado para estar libres de gastos a la cosecha”.

BCR News

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Retenciones: la realidad siempre se subleva

26/05/2022 – Se fue Feletti, quedó Domínguez, y Guzmán no habló más de retenciones. Solo insistió el presidente, pero con tono de derrota.

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Los fuertes y explícitos intentos del gobierno por subir los derechos de exportación del trigo y el maíz terminaron en la nada misma. Y encima, el principal fogonero de la idea, el secretario de Comercio Roberto Feletti, entregó ayer su renuncia “por discrepancias con la política económica”.

Los analistas políticos, que tienen mejor información e indudable capacidad de análisis, plantearon que en realidad fue una movida de la vicepresidenta Cristina Kirchner, retirando a un hombre suyo de la conducción oficial. Un paso más en la grieta irreversible en el seno del poder (sic).

Sin embargo, conviene hacer una lectura diferente. Lo que ha sucedido en la última semana es una expresión muy potente de un proceso de fondo. Correré el riesgo de que mi análisis sea considerado amañado o con algún sesgo exagerado. Y no faltará que alguno vea inescrutables intenciones ocultas. Es más sencillo.

Hechos. La semana pasada el propio presidente Alberto Fernández había dicho que iba a presentar un proyecto de ley para aumentar las mal llamadas retenciones, argumentando con la remanida muletilla de que era la forma de “desacoplar” los precios internos de los internacionales, y una manera de capturar las “ganancias inesperadas” que obtendrían los productores por las subas de las cotizaciones consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania. Repetía lo que Feletti se había cansado de apostrofar, con su discurso tomado del tristemente célebre Guillermo Moreno de 15 años atrás.

Un rato después, le salía al cruce su ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien sin ambages lo desmintió sonoramente. “De ninguna manera aumentarán las retenciones a los granos”, repitiendo lo que había asegurado unos días antes en el congreso “A Todo Trigo” en Mar del Plata, frente a toda la tribuna del sector.

Para muchos, estaba en el aire la renuncia de Domínguez, que aparecía en las antípodas de Feletti. Pero el ministro ni amagó con irse. Y por otro lado, Martín Guzmán, ministro de Economía, quien también había profesado ideas parecidas (“desacople”, “ganancias inesperadas” y aumento de retenciones) se hacía momentáneamente al lado.

La cuestión es que se fue Feletti, quedó Domínguez, y Guzmán no habló más de retenciones. Solo insistió el presidente, pero con tono de derrota diciendo que para qué va a presentar un proyecto de ley si no cuenta con los votos de la oposición. Y se quejó de que desde las filas del agro no le proponen ninguna medida alternativa. Presidente, ¿usted pretende que el condenado al cadalso elija la soga de la cual va a colgar? No va a andar.

Lo interesante, igual, es que el debate está desatado. Y en el fragor aparecen finalmente ideas frescas. Conviene recordar, por ejemplo, que el año pasado también habían subido mucho los precios agrícolas (es decir, antes de la guerra en el Mar Negro). Y en aquel momento el propio Martín Guzmán había desmentido una suba de las retenciones, argumentando que no hacía falta precisamente porque la mejora de los precios mejoraba la recaudación por derechos de exportación. Pareció muy racional y lógico, y por eso no se entendía cómo ahora proclamaba lo contrario, adhiriendo a la teoría de las “ganancias inesperadas”.

Corolario: al menos por el momento, el horizonte para la campaña agrícola aparece despejado. Este gobierno no puede ya inventar ninguna trapisonda para quedarse con otra porción de la renta agrícola. Además, no lo admitirá la liga de gobernadores, de alguna manera representados por el jefe de Gabinete Juan Manzur. Los gobernadores saben que las retenciones los castigan doblemente: por un lado, no son coparticipables, así que no participan de la fiesta. Segundo, como deprimen los precios agrícolas, se achica el monto de dos impuestos que sí son coparticipables: Ganancias e IVA. Y por sobre todas las cosas, producen una erosión brutal de los ingresos de los agentes económicos locales, con lo que se achica toda la actividad en el interior.

Esto es lo que están viendo otros altos funcionarios de la administración Fernández, varios que militan en las filas del cristinismo. Llamó la atención que el ministro de Interior, Wado De Pedro, estuviera esta semana tan ríspida en la provincia de Salta, acompañando a funcionarios y empresarios israelíes interesados en invertir en proyecto de riego. Algo que se empezó a menear en la reciente gira a Israel con el vicejefe de Gabinete Jorge Neme, un hombre con excelente relación con el ministro Domínguez.

A este gobierno le queda poco tiempo. Y nada de fondo va a cambiar en lo que falta hasta la finalización del mandato. Pero es interesante ver que, como señala frecuentemente Jorge Castro, la realidad siempre se subleva. Lo del agro como motor de la economía y la sociedad se cuela por todos lados.

Héctor Huergo
Clarín Rural

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Retenciones: el Gobierno convocó a la oposición para que revea “la discusión”

26/05/2022 – La portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, se refirió a los derechos de exportación; además, señaló que es una posibilidad para desacoplar los precios.

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El Gobierno volvió a hablar de las retenciones. En esta oportunidad, la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, realizó un pedido a la oposición. 

“Convocamos a la oposición a que revea la discusión”, aseguró. Al mismo tiempo, agregó que una eventual aplicación de retenciones es una de las posibilidades que hay para desacoplar los precios internos de los internacionales.

Cabe destacar que el propio presidente Alberto Fernández mencionó esta herramienta días atrás. En referencia a los precios internos, destacó que eran un instrumento idóneo para desacoplar los precios.

Sin embargo, el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, desmintió un aumento de la alícuota. “De ninguna manera se van aumentar las retenciones ni enviar un proyecto de ley”, señaló hace una semana. 

Por su parte, Cerruti comentó: “No hay que dar batallas perdidas, pero convocamos a la oposición a que revea la discusión”. Por último, insistió en que es la herramienta adecuada para desacoplar los precios.

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Trabajadores lecheros: se actualizó la paritaria de Atilra y hasta marzo aumentará 70 por ciento

26/05/2022 – Así se acordó con las industrias, con un extra no remunerativo de 13.200 para los trabajadores, mientras que el gremio se quedará con un bono de 41 mil pesos por trabajador.

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Este año las negociaciones paritarias del gremio lechero se dieron en un marco de calma, como para no complicar el contexto político vigente, marcado por un tironeo entre las partes mismas de la coalición de Gobierno.

El mismo tono se da en todos los sindicatos, sin embargo, los números de la negociación demuestran que el contexto económico y social es más complejo de lo que se exhibe oficialmente.

Con conversaciones que llevaron semanas, el inicio de esta semana tuvo como conclusión un aumento salarial para 2022 del 60 por ciento (que incluyen el seis por ciento de adelanto que se había acordado el año anterior), con un adelanto de diez puntos porcentuales más, mirando hacia 2023.

Siempre es dable explicar que en la industria láctea los trabajadores que ingresan a la planta laboral sólo están tres meses en la categoría A, pasando luego a la categoría B que es la que siempre se toma como referencia.

El Centro de la Industria Lechera y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina acordaron partir de un básico conformado para el mes de marzo de 110.117,75 pesos, sobre el que se aplica el 70 por ciento del incremento acordado, con incremento del seis por ciento para abril. A partir del salario de mayo el aumento conseguido es del 19 por ciento, con lo cual se abonarán dos cuotas no remunerativas de 6.600 pesos en meses consecutivos, que son los que componen el bono para los trabajadores que totaliza 13.200 pesos.

Para el mes de julio la suba ya llegará al 30 por ciento, con un conformado de 143.023,08 pesos. Al mes de septiembre se añade un diez por ciento más de aumento, llegando a 154.024,85 pesos. Diez por ciento más para diciembre, sumando 165.023,66; siete por ciento más en enero ($172.727,87), seis puntos más en febrero ($179.328,93) y así finalmente se arriba en marzo al total de aumento del 70 por ciento, con un básico conformado de 187.030,18 pesos.

De todas maneras, si bien el aumento es importante para los trabajadores, el gremio sigue con la estrategia instaurada hace tres años de negociar un tercer ingreso por trabajador. Se inició esto en 2020 con la excusa de precisar sustentar la atención médica a través de la obra social y ahora ya no se dan tantos detalles a la hora de presentar el pedido de fondos directos para el gremio, sobre todo porque en muchas regionales del país Ospil no tiene tanta influencia como en otras y ya la cuestión sanitaria no está tan a la mano.

Al descuento sindical tradicional, se le suma el aporte solidario que desde 2009 fluctuó en número y se paga por empleado por mes en las grandes empresas 1.500 pesos y en las pymes 750 pesos. El pedido para este año era que el tercer bono llegue a los 48 mil pesos por empleado, sin embargo el cierre quedó en 41 mil pesos.

Teniendo en cuenta como referencia a un litro de leche en el valor de 130 pesos, en un contexto de merma de consumo y de una mayor precarización de valores al momento de las compras minoristas, existe una diferenciación en cuanto a las cuotas por trabajador que recibirán los “dirigentes lecheros”.

Si bien hay una resistencia de las industrias para seguir sosteniendo esto, el arreglo con las grandes se dio en seis cuotas que comienzan a pagarse en el mes de julio de seis mil pesos, seguidos por cinco cuotas de agosto a diciembre de siete mil pesos.

En tanto, las pymes dan su pelea y lograron una vez más diferenciarse, aunque en las comunicaciones de Atilra no se haga la salvedad del tema, pagando esos 41 mil pesos, pero en un plazo más extendido.

Las pequeñas y medianas, gracias a la gestión de Apymel, pagarán el total en cuotas de seis mil en julio, tres cuotas de siete mil, mientras que noviembre y diciembre abonarán cuatro mil pesos, completándose en enero y febrero tres mil pesos más cada mes. El total es el mismo, pero el pago logra un plazo más extenso y adecuado a la realidad de las pymes.

Un año sin paros, sin bloqueos de empresas para negociar por el salario de los trabajadores, pero también uno más de beneficios extraordinarios para el propio gremio.

Agrofy News

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