Para la lechería, el 2022 se inició con cifras contradictorias

03/03/2022 – A pesar del buen desempeño del año anterior y los optimistas precios internacionales, la sequía y el impacto de la ola de calor golpeó al sector en enero y contrae a la actividad.

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“En 2021 hubo un crecimiento por una situación meteorológica muy favorable y a su vez, en el primer semestre hubo precios al productor que estaban arriba del ritmo inflacionario y le generaban tasas de rentabilidad positivas al sector primario”, así comienza describiendo al último año lechero en la Argentina Jorge Giraudo.

El titular del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) es quien combina los datos del sector y tiene hoy la posibilidad de leer en detalle a un segmento productivo que hace muy pocos años se conducía entre alucinaciones de lo que podía ser su realidad.

Existe una certeza sobre estos parámetros que se construyen con información de la Dirección Nacional de Lechería, pero también del reporte de empresas y productores que permiten entender con claridad dónde se está y hacia dónde se puede dirigir en lo inmediato una industria tan tradicional y característica argentina, que en cada temporada va modificando sus características.

“A partir del segundo semestre, en julio del año pasado, los ajustes de precios que eran permanentes en los meses anteriores, comenzaron a quedar por debajo del índice de inflación, con lo cual el valor en moneda constante se fue deteriorando y eso fue desalentando, aunque estaba empujado por una cuestión inercial de la producción”. 

Giraudo entiende que “desde hace dos años venía creciendo interanualmente la producción y se terminó 2021 con estos 11.553 millones de litros, que significa cuatro por ciento, que se suma al 7,4 por ciento de 2020, generando en estos dos años 1.200 millones de litros adicionales”.

De acuerdo a los datos del Senasa, hay en nuestro país 1.562.145 vacas en los tambos, que son 10.125 unidades productivas, con un promedio de 154 animales en cada uno y el tambo promedio aporta 2.940 litros diarios.

Córdoba es líder en producción y segunda provincia en existencia de animales de leche, seguida por Santa Fe que tiene algo más de rodeo lechero. En ambos casos, Buenos Aires es la tercera provincia lechera del país, seguida por Entre Ríos.

Santa Fe sí es líder en cantidad de tambos, con el 34.7 por ciento de las unidades productivas, seguida por Córdoba con el 29,1 por ciento y Buenos Aires completa ese podio con 20,2 por ciento.

Sobre estas cifras se puede inferir que en este 2022 la lechería argentina podría crecer 0,6 por ciento anual si el clima acompaña y así tocar los 11.600 millones de litros.

Argentina viene pendulando en estos números desde hace dos décadas teniendo como base a los diez mil millones de litros y como techo a los 11 mil, sin embargo, la ocasión no termina generando una constancia de real impacto en el mercado global.

La recolección de leche en Argentina cayó 0,9 por ciento en enero. Esa es la primera caída en dos años y medio y se suma a una tendencia que también se da en Nueva Zelandia con -6,1 por ciento por debajo de los niveles del año anterior, el peor déficit desde abril de 2019. La producción de leche de Nueva Zelandia ha bajado un 3,8% en la temporada hasta la fecha, y será difícil para los productores de lácteos compensar estas pérdidas ya que la temporada alta está por terminar. Es por esto que los precios al productor treparon según anunció Fonterra hasta los NZ$ 9,50.

En Estados Unidos la merma productiva fue del 1,6 por ciento.

Al respecto, Giraudo explica que “si esto se compara con el contexto de la lechería mundial, las tasas de creciemiento están siempre entre uno y dos por ciento anual. Cuando una lechería crece desde una base baja como pasó acá en la década del ´90 que hubo una expansión del siete por ciento anual, pensando en tambos de bajo tamaño y poca tecnificación, cambia cuando en la medida de tener mayores volúmenes los crecimientos adicionales son mucho más bajos y las tasas se van a equilibrar en el uno o dos por ciento anual”

Teniendo en cuenta las ventajas comparativas, que en Argentina son casi todas, “se puede crecer a tasas mucho más altas que en cualquier otro país del mundo, por contar con un clima templado más allá de las sequías o inundaciones ocasionales, hay muy buena calidad de suelo, mucha disponibilidad de superficie, agua en cantidad y calidad. Productores que conocen sobradamente este negocio y profesionales que no tienen que envidiar nada a nivel mundial y que se destacan”.

Sin embargo, no es menor el dato de la nacionalidad que nos distingue que es la falta de previsión. “Todo eso se hace en un escenario de inexistentes condiciones competitivas, porque todo lo que en otros países pueden ser ventajas como tasas de interés, inflación, etc. Por lo tanto, Argentina en un muy corto plazo podría duplicar la producción si esas condiciones estarían dadas, para poder pasar a ser un actor internacional de altísimo peso a nivel mundial”.

Pero para eso falta mucho, sobre todo una puesta en marcha de políticas que promuevan a la actividad, desde el tambo, pasando por las industrias, con llegada incluso a lo comercial, en el mercado interno y el externo, siempre y cuando las billeteras permitan que aquí se pueda elegir lo que comer y brindando confianza en los mercados externos, sin depender sólo de la buena voluntad de los privados.

El inicio de 2022 estuvo marcado por dos cuestiones fundamentales que marcarán el desarrollo de toda esta campaña, con una sequía que se arrastraba desde el año anterior en la región central productiva lechera. “Sobre eso tuvimos el soplete del estrés térmico, con índices de temperatura y humedad altísimos que hicieron caer la producción mucho más que lo habitual”.

Los datos que dio a conocer en las últimas horas el OCLA destacan que en el mes de enero de 2022 la producción fue de 922,8 millones de litros de leche, 11,8 por ciento por debajo del mes anterior y 0,9 por ciento menos que igual mes del año anterior. La ola de calor que tuvo altísimos índices de temperatura y humedad por unos 20 días en el primer mes del año (ITH) generó que la producción cayera respecto a diciembre 11,8%, más que la media histórica.

“Normalmente en enero la producción de materia prima cae respecto a diciembre un nueve por ciento, pero en esta oportunidad las tasas estuvieron en baja entre 12 y 15 por ciento, con lo cual se arranca el año con una caída interanual de casi uno por ciento, que no termina siendo significativa y cuando uno pide proyecciones en estos escenarios son muy negativas porque con esta foto hay que mirar a la película de los 12 meses, aunque se pueda revertir no en el corto plazo, donde va a haber mucha menor cantidad y calidad de reservas”.

El precio promedio de enero se situó en 35,82 pesos por litro, con una producción promedio por tambo de 2.896 litros, con buena calidad de sólidos y algunos temas para ajustar en cuanto a lo sanitario.

Las inversiones en infraestructura para atenuar el calor en los tambos tuvieron un importante efecto para que la caída no sea aún más pronunciada, ya que hacía 30 meses consecutivos que la producción crecía interanualmente y ahora detuvo un proceso que cambia la tendencia de los últimos dos años.

A todo esto la falta de granos por las hectáreas perdidas de maíz van a complicar la recuperación.

“La suplementación de las dietas viene a partir del maíz y de la soja que son dos productos que tienen mala relación con el precio de la leche. Esto va a dificultar la compra de alimento y por lo tanto, en el primer semestre vamos a asistir a un año por debajo de 2021. Es una incógnita lo que va a pasar en la segunda parte del año respecto a condiciones meteorológicas y sobre todo en cuanto a los precios”.

Para afuera

Más costos para tambos e industrias, por diferentes motivos no permiten prever el comportamiento sobre los pagos que se harán sobre la materia prima, que sigue teniendo indefiniciones políticas sobre los alcances de la liquidación por calidad, tema pendiente de hace más de dos décadas.

Mientras el mercado interno sigue cada mes afectándose más por efecto de la inflación y del descontrol económico-financiero vigente, las exportaciones tuvieron una contracara valorable. El consumo creció hasta los 188 litros per cápita anuales, sin embargo la compra de lácteos se sigue caracterizando por ser cada vez más económica.

Durante 2021 exportamos unos 2.450 millones de litros de leche, pero quedaron en stock por problemas de logística unos 200 millones de litros adicionales que podrían haber aportado un récord al que nunca llegamos que sería tocar los tres mil millones de litros”.

Cabe destacar que “la principal empresa exportadora hoy no tiene la relevancia que históricamente tenía, se mantienen los mismos actores en las ventas al exterior, a lo que se pueden sumar algunas exportaciones pyme interesantes, que no aportan volumen, pero si a los negocios, sobre todo de quesos”.

La leche entera en polvo en bolsas de 25 kilos sigue liderando las ventas con más del 41 por ciento de las ventas, seguida por el suero en polvo, los quesos de diferentes pastas, sin especialidades que son las que agregarían más valor. Las ventas lograron ingresos superiores a los 1.300 millones de dólares, aumentando 17 por ciento respecto a 2020 en valor. 

Se debe tener en cuenta que marzo comenzó con más de 4.700 dólares para la tonelada de leche en polvo y los futuros indican más subas. El avance de la guerra que Rusia le planteó a Ucrania y la baja productiva general hacen que los alimentos trepen en este comienzo de año.

No es menor el dato que en este punto particular se sigue teniendo el cobro de derechos de exportación, que en la leche en polvo llega al nueve por ciento y en el resto de los productos es de 4,5 puntos porcentuales, que no tienen devolución para el sector, pero que tampoco tienen reintegros que puedan considerarse, perdiendo competitividad con un dólar desvalorizado a más del 30 por ciento en el último año.

En definitiva son las grandes empresas las que pueden enfrentar esa desventaja a la hora de negociar con los compradores y reduce esto la oportunidad de abrir mercados para las industrias más pequeñas, aún más con la ausencia de políticas que promuevan estos movimientos.

“Las exportaciones son super atractivas este año, porque los valores han picado a niveles de 2013 o 2014, siguen creciendo pero no se pueden aprovechar porque no accedemos a los mercados de mayor demanda, tenemos que cobrar un diez por ciento menos las ventas cuando se pueden concretar y a su vez se pierde más con los derechos de exportación, agregando el retraso cambiario, que van cercenando al negocio. A pesar de eso, en 2021 logramos tener casi 2.500 millones de litros de leche exportada”.

Con el acuerdo de empresas lácteas y productores, a través de la FunPEL, el OCLA logró consolidarse en los últimos años y fortalecerse con financiamiento propio y es un espacio de consulta por parte de todos los eslabones de la cadena, de los medios de comunicación, pero también sirve como referencia concreta para nuestros competidores en el plano internacional.

“OCLA sigue funcionando a buen ritmo, a pesar de tener una estructura muy reducida de dos personas, pero nuestro impacto nos soprende porque tenemos llegada a la mayoría de los medios nacionales y también nos satisface la incidencia internacional que toman nuestros datos, en la región, e incluso a nivel global”.

Con orgullo, Jorge Giraudo aporta que “somos informantes del sector argentino a nivel de la Federación Internacional de Lechería, en el USDA. El crecimiento es exponencial, estamos muy satisfechos, pero sabemos que podremos hacer mucho más al momento de contar con más estructura”, finalizó.

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Se interrumpió el crecimiento de la producción de leche

25/02/2022 – Luego de 30 meses consecutivos con números positivos, enero marcó el quiebre de esta tendencia. Cuáles son los factores que lo explican. Un mes difícil para los tambos, la exportación y la cadena en general.

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La producción total de leche alcanzó en 2021 los 11.553 millones de litros, es decir, un 4% más respecto al año anterior y casi un 12% superior a 2019, cuando se produjeron 1.200 millones de litros menos.

Desde el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina relevan que “la producción de leche en Argentina tiene una tasa anual acumulativa de crecimiento del 2,1% anual [contemplando desde 1970 hasta 2021], la cual es mucho más alta que la media mundial e incluso superior a muchos países lecheros desarrollados”.

Es cierto que en dicho proceso ascendente de la curva histórica, hubo períodos de caída por cuestiones climáticas (2003, 2016), por efecto del contexto económico interno (2001), y por el mercado internacional (2008, 2019). Pero “evidentemente la cadena láctea cuando no se presentan situaciones adversas del entorno (ajenas a su propia gestión), crece y lo hace a tasas muy superiores a la media mundial”, analiza el Ocla.

Sin embargo la inercia positiva de crecimiento de producción se vio interrumpida bruscamente en enero por varios factores, pero especialmente por uno, el clima.

En el primer mes de 2022 la producción fue de 922,8 millones de litros de leche, lo que implica una caída de casi el 12% respecto a diciembre y aproximadamente -1% debajo de enero 2021. El dato periodístico que aparece es que se interrumpió el crecimiento interanual que traía la actividad de manera sostenida y por primera vez en 30 meses, la producción decreció.

Las razones de la caída

Entre las principales causas de esta fuerte desaceleración de la producción nacional de leche, sobresalen dos: una esperable y absolutamente natural, y otra sorpresiva pero también razonablemente predecible.

Por un lado, los primeros meses del año suelen conformar el período de baja estacional más pronunciado del ciclo, cuestión de que la comparación con el mes anterior casi siempre es negativa, no sólo por el impacto climático sino porque muchos tambos importantes del país (que producen entre 8.000 y 30.000 litros diarios) eligen atravesar el período estival intensificando el secado de vacas y planificando el servicio estacionado, bajando considerablemente su número de animales en ordeñe.

Por el otro, las principales cuencas lecheras del país debieron atravesar un período climático seco que afectó la producción de pasto y reservas, y que en la primera quincena de enero se agravó con una implacable ola de calor que fulminó el estado corporal de las vacas, disminuyendo notablemente más de lo normal la producción diaria.

Algo que también reportan algunos productores de la región, es que sacaron el pie del acelerador con la alimentación suplementada y balanceada, tratando de aprovechar al máximo el pasto disponible, frente al aumento de los commodities agrícolas que dispararon los costos de producción.

Desde su enfoque, el Ocla ratifica que “producto de la sequía imperante desde finales de 2021 y los elevados Índices de Temperatura y Humedad (ITH) que se registraron en la mayoría de las cuencas lecheras en los primeros 20 días del mes de enero 2022, la producción ha caído en enero un 11,8% respecto a diciembre, más que la media histórica”, que en los últimos 10 años promedió un -7,2%.

“Cabe resaltar que la caída a pesar de ser más brusca que los registros de años anteriores, fue atemperada por la gran cantidad de infraestructura para el bienestar animal realizada y las prácticas de manejo de estrés térmico que se dio en la mayoría de las estructuras primarias”, observa el Ocla.

Dicho esto, el dato importante que reveló el Ocla esta semana, “es que hacía 30 meses consecutivos que la producción crecía interanualmente y en enero 2022, aunque leve, se dio una caída”. Y aclara: “teniendo en cuenta que en los dos eneros anteriores la producción había crecido 5,5% y 7,7%”, la comparación interanual “se hace con una base muy alta”.

Preocupa la calidad

Otro aspecto preocupante de este arranque de año es el deterioro de la calidad de leche, por múltiples factores, pero en Santa Fe ya prendieron las alarmas del Ministerio de la Producción.

Según datos oficiales, la evolución de los denominados ‘sólidos útiles’ (grasa butirosa y proteína), cayó el 0,3% en enero, con el agravante de que las dos cuencas santafesinas relevadas (centro y sur) quedaron como las peores posicionadas en materia de calidad higiénico-sanitaria de la materia prima (Recuento de Células Somáticas y Unidades Formadoras de Colonias).

Es preocupante que la leche tipo en promedio esté superando las 100.000 UFC/ml, cuando lo ideal sería que estemos por debajo de las 50.000, mientras que en el RCS no deberíamos estar por encima de los 400.000, admitió preocupado el director Provincial de Lechería, Abel Zenklusen. “En especial cuando hablamos de Células Somáticas en estos niveles, de arranque con ese nivel estamos perdiendo un 20% de producción, y eso es grave”.

Zenklusen contó que el ministro Costamagna ya instruyó al equipo para que fije una agenda de trabajo en vistas de revertir esta situación, “mediante mayor capacitación, asistencia y apuntalando a los tambos con problemas. “Es evidente que lo que hicimos hasta el momento en esta materia, no alcanzó”, reconoció el productor tambero de Villa San José, hoy devenido en funcionario referente de la provincia.

Por lo pronto y en lo inmediato, recomendó a los productores “buscar asesoramiento técnico con visitas mensuales de un veterinario especialista en mastitis, para resolver el tema de Células Somáticas, que es el problema que lleva más tiempo resolver”. En tanto para disminuir las UFC, la receta “es más fácil, porque con mejorar la rutina de limpieza, hablar con los técnicos de la ordeñadora o con la fábrica remitente, ya se da un gran paso y rápidamente se puede revertir la situación”, explicó Zenklusen.

Flojo arranque exportador

Según datos de la Dirección Nacional de Lechería, el 2021 cerró con una gran performance exportadora, la cual a pesar de los últimos meses flojos que tuvo el comercio exterior, terminó con números positivos para la actividad.

En total se exportaron en 2021 unas 395.248 toneladas de productos lácteos, que representa un 5,8% más que en 2020, que había sido un gran año de despegue para las exportaciones.

Contabilizando las divisas, el sector facturó 1.342,2 millones de dólares, que significaron un incremento del 17,6% respecto de 2020, producto del aumento que experimentaron las cotizaciones internacionales (algo que sigue en alza en este arranque de año).

Donde no se creció prácticamente es en los litros de leche equivalentes que se exportaron, ya que este indicador registró un exiguo crecimiento del 0,4% respecto a un año atrás, incluso cayó la participación de las exportaciones por sobre la producción nacional total, representando el 24,4%, cuando en 2020 había representado el 25,3% de la lechería argentina.

El arranque del año en este nicho no parece ser tan auspicioso, al menos eso se desprende de los primeros datos provisorios del Indec que publicó el Ocla esta semana.

Como ya se expuso, enero fue un mes durísimo para la producción y las exportaciones acompañaron la caída incluso con mayor énfasis. Sólo se exportaron unas 35.000 tn, un 22% menos que en enero de 2021. En tanto las divisas si bien cayeron, bancaron los trapos por el aumento de precio internacional, totalizando casi 130 millones de dólares (-5% respecto a ene.21). Así y todo la participación de las exportaciones representó más del 27% de la lechería nacional, apuntalando la facturación de la cadena en medio de una baja estacional.

Atenuante

Según explica el Ocla, “las exportaciones de inicios de 2022 son bastante inferiores a 2021, pero cabe aclarar que las exportaciones de enero 2021 fueron muy elevadas ya que acumularon las exportaciones no realizadas a Brasil de diciembre 2020 que tuvieron dificultades de ingreso por cuestiones burocráticas de ese país de destino”.

Además, “las exportaciones de enero 2022 se realizaron en su mayoría con mercadería que estaba en stock debido a la acumulación del mismo por las dificultades que se fueron dando en el transcurso de 2021”, principalmente por la baja disponibilidad de contenedores y las complicaciones logísticas en general que impuso la pandemia.

Las variaciones pueden ser muy pequeñas ya que se trata del 7 al 9% de las exportaciones que se incluyen en el rubro confidenciales y que pueden ser levemente diferentes a nuestra estimación para dicho rubro.

Distribución de las exportaciones en grandes rubros en función al valor total en US$ para el mes de enero 2022:

  • 52,8% para leche en polvo;
  • 19,6% para los quesos en sus diferentes pastas;
  • 19,6% en el resto de productos (dulce de leche, manteca, aceite butírico, suero, etc.);
  • 8,0% de productos confidenciales (lactosa, caseína, yogures, etc.).

La variación intermensual de las exportaciones fue de -11,0% en volumen y de -6,6% en valor (ene/22 vs. dic/21). La variación interanual fue de -22,3% en volumen y -5,2% en valor (ene/22 vs. ene/21).

En litros de leche equivalentes, las exportaciones representaron en enero 2022, el 27,4% de la producción total, aunque con muy alta participación en los valores históricos, fueron inferiores a las del año anterior que participaron del 36%, en virtud de lo mencionado más arriba.

El precio medio de exportación por tonelada fue de US$ 3.716 lo que implica un incremento del 22,0% respecto a enero 2021. En el caso particular del rubro Leche en Polvo, el precio promedio fue de US$ 3.585/ton, un 19,9% por encima del igual mes del año anterior.

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Empresarios lácteos abren el paraguas ante una eventual intervención

11/02/2022 – Desde la industria temen que el Gobierno malinterprete las señales del mercado y tome una decisión apresurada que perjudicaría la producción nacional. Apuran los acuerdos de precios para asegurar un “fair play”.

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“Cuando el río suena, piedras trae”, dice el refrán popular. Una alegoría oportuna de lo que está pasando en los corrillos del eslabón industrial lechero desde hace unas semanas, cuando comenzó a trascender con fuerza que el Gobierno estaría analizando algunas herramientas de intervención en este mercadoluego de que el índice global de precios en lácteos alcanzara un valor máximo, cuyo antecedente más cercano data de marzo de 2014.

Con la leche en polvo entera cotizando en el Global Dairy Trade en más de 4.320 dólares por tonelada, la lectura del vaso a la mitad puede efectivamente leerse de dos maneras. La del vaso medio lleno indica que está lloviendo sopa y es momento de agarrar firme la cuchara, porque estos lapsos de bonanza de la lechería mundial no suelen durar mucho tiempo.

Según quien opine sobre la coyuntura, el comercio internacional de commodities lácteos con estos precios, representa una gran oportunidad para la cadena argentina a la hora de captar dicha renta, en momentos donde las industrias necesitan urgente algo de previsibilidad y mejores resultados operativos que les ayuden a compensar los “acuerdos de precios” en un contexto inflacionario descomunal.

A su vez, se necesita mejorar el precio al productor en un lapso de baja estacional, donde el aumento de los costos fijos se agudiza, los insumos se encarecen frente al desdoblamiento cambiario y el valor de los granos, en tanto desde hace algunos meses el tambero ve con preocupación cómo se licúa su exigua rentabilidad.

El vaso medio vacío, en cambio, sería ver la parte negativa de este valor mundial, que indefectiblemente puede tensionar los precios internos, de la mano de una competencia creciente por la materia prima (con la predominancia de los exportadores para aprovechar el viento de cola). Dejando pasar el tren (una vez más) bajo el argumento de que no se puede trasladar precio a las góndolas, porque el bolsillo flaco de la población ya no convalida aumentos, el Gobierno vigila celosamente a través de su alfil en Comercio Interior, Roberto Feletti.

Esta última mirada implica desestimar el comercio internacional y que el Gobierno intervenga en el mercado exportador a través del aumento de retenciones (hoy en un 9% para LP y 4,5% en quesos y otros productos), el establecimiento de cupos o cuotas puntuales, precios de corte, cepos, etc. Medidas que en el pasado beneficiaron a unos pocos y sentenciaron el despegue de la actividad en general.

La industria se defiende

Ante este panorama, desde el Centro de la Industria Lechera están apurados en lograr un acuerdo con el Gobierno para evitar la intervención oficial o alguna medida restrictiva tal como le sucedió a la cadena cárnica el año pasado. “Hoy en el mundo hay una demanda muy firme de lácteos que está acompañada por muy buenos precios y me parece que como país no podemos volver a cometer los errores sistemáticos del pasado; esto es, que cuando llueve sopa nosotros estamos con el tenedor. Tenemos una excelente oportunidad y de nosotros depende saber aprovecharla”, opinó el presidente de los industriales lácteos, Ércole Felippa.

El analista y consultor lácteo, José Quintana, y Ércole Felippa, presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL)
El analista y consultor lácteo, José Quintana, y Ércole Felippa, presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL).

Ante las versiones que citan argumentos tales como la baja en el consumo interno y el aumento desmedido de los precios en góndola para los productos de la canasta láctea, el empresario advirtió: “En primer lugar es falso afirmar que está cayendo el consumo de lácteos a nivel interno, ya que si consideramos la producción total país, le restamos lo que se exporta y las existencias de stock, observamos que el nivel de consumo de 2021 fue incluso superior al de 2020. O sea, un consumo per cápita de 187 litros por año no es para nada despreciable, porque incluso está por arriba de lo que sugiere la Organización Mundial de la Salud”.

En segundo lugar, “es erróneo pensar que ante una menor oferta de productos y un mercado externo atractivo, las industrias se volcarán masivamente al negocio exportador en desmedro del mercado interno –explica Felippa-. Lo que está sucediendo con los precios internacionales es una excepción, no la regla; históricamente la contribución de las exportaciones es menor a lo que contribuye el mercado interno, y por otra parte, la mayoría de las empresas que exportamos en el país, sólo destinamos allí una parte de nuestra producción, que siempre es menor a la que incluimos en el mercado interno”.

Por lo tanto, “nunca ocurrió y no va a ocurrir, que alguna empresa resigne su cuota de mercado interno, con el esfuerzo que cuesta conseguirla, en función de volcar mayor volumen al mercado externo, sabiendo que se trata de una situación coyuntural”.

Según analiza Felippa, “hay que atravesar este valle de tres meses de menor producción estacional, hasta que en abril comience a crecer la oferta y podamos tener mayor volumen para exportar y más leche para abastecer el mercado interno”. Un beneficio que necesariamente debería derramarse a toda la cadena.

Respecto a los aumentos que desde las cadenas comerciales se acusa al sector industrial a la hora de trasladarlos a góndola, el presidente del CIL apeló a datos relevados por el Indec para contestar: “El índice de precios minoristas aumentó un 19% más que el índice de inflación mayorista (salida de fábrica), incluso si comparamos estos índices en los últimos dos años, la góndola aumentó un 24% más que nosotros (salida de fábrica)”.

Nunca ocurrió y no va a ocurrir, que alguna empresa resigne su cuota de mercado interno, con el esfuerzo que cuesta conseguirla, en función de volcar mayor volumen al mercado externo, sabiendo que se trata de una situación coyuntural

Según el industrial, “la inflación existe porque hay serios problemas macroeconómicos en el país, como el déficit fiscal, la emisión monetaria, la brecha cambiaria, etc., es decir, los productos aumentan porque hay causas que generan la tensión en los precios, no al revés”.

En este sentido, Felippa propone: “Tanto desde la cadena como desde el Gobierno debemos actuar con enorme nivel de responsabilidad, porque una medida mal tomada, en un sector que el año pasado le aportó al país más de 1.300 millones de dólares por exportaciones, puede generar la caída de la producción y un menor ingreso de divisas al Estado”.

El alto riesgo de intervenir

Para el analista del mercado lácteo y titular de la consultora Economía Láctea, Ing. José Quintana, “los precios internacionales que se están viendo en el mundo deberían traducirse rápidamente en una mejora fenomenal en los precios que aquí no la estamos viendo que llegue aún”, en clara referencia al impacto que debiera tener el negocio exportador en lo que percibe el productor por su materia prima.

Si bien el precio de la leche en enero ya subió bastante [en promedio se pagó 34,40 $/litro] y en febrero se espera que suba también por encima de la inflación [se estima que aumentará un 5% o 1,70 $/litro], siempre está latente la amenaza de una intervención del Gobierno para que esto no se traslade a precio final, tal como lo veníamos anticipando desde hace unos meses cuando la leche en polvo comenzó a subir”, indicó el analista.

“Lamentablemente, con la ola de calor en enero y zonas donde hubo excesos de lluvias, la producción bajó bastante, pero de ninguna manera se puede hablar de que está en riesgo el abastecimiento interno”, dijo sobre la argumentación que se suele utilizar para cerrar el grifo de la exportación.

Según Quintana, “son muchos los actores de la cadena que hablan de que el Gobierno posee una excusa perfecta para intervenir, porque se está en un período de caída de producción y escenario de precios altos a nivel internacional”. En su opinión, “sería un tremendo error intervenir sin dejar que el precio de la leche acompañe la suba de costos que está teniendo el sector productivo, ahí sí estaría amenazada la producción nacional de leche”.

Es que “a partir de la confirmación que realizó el USDA sobre el recorte de producción mundial de soja con especial hincapié en Latinoamérica, la oleaginosa está volando y si la leche no acompaña esta suba, aquellos que arriendan campos o incluso suplementan en base a proteínas, van a ver comprometida su ecuación de costos; esperemos que a nadie se le ocurra hacer nada raro en este contexto, porque verdaderamente se puede llegar a complicar seriamente la actividad”.

Sería un tremendo error intervenir sin dejar que el precio de la leche acompañe la suba de costos que está teniendo el sector productivo, ahí sí estaría amenazada la producción nacional de leche

La iniciativa de los empresarios

A diferencia de lo que el Gobierno realizó en octubre pasado, cuando congeló los precios de una extensa lista de productos por tres meses, impactando en la estructura de costos sin distinción entre grandes y pymes o volumen de negocio, exigiéndole a las fábricas que se acoplen o que se atengan a las consecuencias, ahora desde la Secretaría de Comercio entendieron que las cosas podrían hacerse mejor si las empresas aceptan negociar.

Es lo que pretende el sector industrial, que todo surja del diálogo y el entendimiento racional, ya que desde un primer momento tanto en el CIL como en APYMEL (pymes lácteas) y la Junta Intercooperativa (cooperativas lácteas), demostraron tener vocación de consenso, tal como ocurrió en mayo del año pasado, cuando unidas como cámaras negociaron los primeros acuerdos con el Gobierno para abastecer en volumen y precio la canasta básica de lácteos, a cambio de que no se modifiquen por decreto las reglas del negocio exportador.

En este sentido, luego de que la medida de congelamiento de precios venciera el pasado mes de enero, desde Comercio Interior aceptaron negociar con las empresas del sector acuerdos puntuales con cada una de las empresas, algo que arrojará novedades en los próximos días.

Según lo confirmó Ércole Felippa, “los acuerdos de precios de la Secretaría se están dando en particular con cada compañía, según marcas, volúmenes y precios individuales”. Al mismo tiempo, “nosotros le presentamos una propuesta superadora para generar herramientas que nos permitan atravesar esta coyuntura de menor oferta de leche (estacional) para que el Gobierno pueda tener un cierto volumen de productos con precios acordados pero fuera del esquema de precios congelados; lo único que solicitamos es el compromiso oficial de no intervenir en las exportaciones, tal como se hizo en mayo del año pasado”.

Gustavo G. Gigena
AgroClave

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Temor en la industria lechera a una intervención del Gobierno sobre las exportaciones

04/02/2022 – En el sector hay preocupación a que Comercio Interior impulse restricciones sobre las exportaciones; reunión urgente con el Ministerio de Agricultura.

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En la industria láctea hay preocupación a que el Gobierno avance con alguna medida restrictiva sobre las exportaciones de productos lácteos, según pudo saber LA NACION de fuentes empresarias que participaron de reuniones con funcionarios. Vale recordar que el año pasado el Gobierno ya intervino sobre los mercados de la carne y el maíz.

Hace dos semanas, según pudo reconstruir este medio, empresarios de la actividad se contactaron con el equipo de Roberto Feletti, secretario de Comercio Interior. Allí escucharon una advertencia de que si llegara a faltar leche en el mercado el Gobierno podría tomar alguna medida.

Aunque los empresarios niegan cualquier faltante, en la interpretación de los funcionarios la combinación de mejores precios internacionales (la tonelada de leche en polvo ronda los US$4000, por encima de los US$3800 de hace tres meses) más el efecto negativo de la última ola de calor sobre la producción, en el marco de la sequía, podría presionar sobre el mercado. Esto al margen de una merma estacional que se da en la producción.

En ese contexto, las empresas escucharon que los funcionarios creen que el sector derivaría más leche del mercado interno a la exportación, un escenario con el cual no coinciden en el sector empresario.

“Temen que más allá de la caída estacional de producción, acompañada de los mejores precios, se derive más leche al exterior”, comentaron en una empresa donde dijeron que el mensaje del Gobierno fue que llegado ese caso se evaluarían medidas.

Hoy las exportaciones de leche en polvo tributan un 9% de retenciones mientras que los quesos lo hacen con un 4,5%.

Según datos del Ministerio de Agricultura de la Nación, en 2021 las exportaciones de lácteos alcanzaron las 395.686 toneladas, una mejora del 6% versus 2020. En valor entraron al país por esas ventas US$1342,2 millones, un crecimiento interanual del 18%. Las exportaciones rondan el 20 a 25% de la producción.

En materia de producción, en el país en 2021 de los tambos salieron 11.553 millones de litros, un registro récord por encima de los 11.113 millones de litros de 2020.

En este contexto, más allá de la advertencia que dicen los empresarios ya llegó desde Comercio, hoy se realizó una reunión virtual convocada por el Ministerio de Agricultura. Empresas exportadoras hablaron con el secretario de Agricultura, Matías Lestani, y el director encargado del área de Lechería, Arturo Videla.

Reunión

Allí, según trascendió, los funcionarios instaron a los empresarios a trabajar para evitar cualquier intervención de Comercio Interior. LA NACION buscó tener una opinión de Agricultura sobre el tema pero hasta el momento no tuvo una respuesta.

“La situación que nos plantearon es que a Comercio se le prendieron las alertas”, dijo un directivo del sector tras la convocatoria realizada por Agricultura. Advirtió el empresario que el temor es que se suban retenciones o se establezca algún mecanismo de control de las exportaciones, similar al que se puso en 2021 para la carne vacuna. Hay temor a la creación de algún registro en esa línea.

En el sector tienen fresco el recuerdo de las intervenciones de Guillermo Moreno en su momento como secretario de Comercio Interno para intentar contener los precios.

Otra fuente describió que Agricultura quiere evitar cualquier intervención de Comercio y por eso está buscando que desde el sector se ofrezca alguna propuesta. “Uno hace de policía bueno (por Agricultura) y otro malo (por Comercio)”, graficó. “Se quedó en analizar puertas adentro”, señaló.

El mes pasado, el Gobierno publicó la nueva lista de 1321 productos que están dentro de Precios Cuidados. Allí se contemplan revisiones trimestrales con subas que no superarían el 2%. Entre otros productos, hay lácteos en ese sistema.

Fernando Bertello
La Nación

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Los mercados de lácteos registran máximos de varios años en todo el mundo

28/01/2022 – El mercado asume que los altos precios de la leche remediarán rápidamente el déficit de producción de leche, y hubo un poco de tinta roja para los contratos diferidos. Aún así, los futuros pronostican precios históricamente altos hasta fin de año.

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En la última subasta del Global Dairy Trade (GDT), el índice saltó un 4,6 % a su precio más alto desde marzo de 2014, liderado por un aumento del 5,6 % en el precio de la leche entera en polvo (LPE). La manteca y el queso alcanzaron máximos históricos, mientras que la LPD subió a precios que no se habían visto en casi ocho años.

Desde Varsovia hasta Wellington y desde Canberra hasta Chicago, los mercados de productos lácteos están alcanzando máximos de varios años en todo el mundo.

La menor producción de leche en los EE. UU., Europa y Oceanía desaceleró la producción de leche en polvo y la fuerte demanda mundial redujo las existencias.

El apetito de China por la leche en polvo extranjera parecía insaciable durante gran parte del año pasado, pero los datos de diciembre sugieren que China finalmente puede tener suficiente polvo disponible para detener sus compras.

El mayor importador de productos lácteos del mundo compró un 27 % más de LPD en 2021 que el año anterior y un 24 % más que el récord anterior establecido en 2019. Las importaciones de LPE chinas fueron un 32 % mayores que los volúmenes de 2020 y superaron el récord de 2014 en un 22 %.

De manera similar, las importaciones chinas de suero en polvo alcanzaron máximos históricos el año pasado, pero los envíos de diciembre flaquearon. Con solo 87 millones de libras, bajaron un 32 % con respecto al año anterior y la cuenta mensual más baja en casi dos años.

“La desaceleración simultánea en las importaciones de productos lácteos almacenables sugiere que los comerciantes chinos podrían haber comprado con anticipación durante gran parte del año debido a las preocupaciones sobre los retrasos en los envíos, y que los inventarios disponibles ahora son lo suficientemente altos como para evitar cualquier escasez.” Esto sugiere que China podría desacelerar las importaciones, especialmente a los precios actuales. Sin embargo, los consumidores chinos todavía tienen hambre de productos lácteos, y una vez que los comerciantes agoten las existencias de leche en polvo y suero, es probable que regresen al mercado. Mientras tanto, la ausencia de China podría dejar espacio para los compradores de productos lácteos en otras naciones que fueron marginados por las compras agresivas de China el año pasado.

Al igual que el mercado de la leche en polvo, la manteca está superando hitos históricos, explorando un terreno que no ha pisado en muchos años.

Las tiendas de comestibles están moviendo mucho queso, pero las ventas al servicio de alimentos son impredecibles. Las oleadas de infecciones de covid han inundado a los restauradores, que no pueden contar con que su personal o sus clientes se presenten.

El mercado del suero sigue subiendo. Los fanáticos del ejercicio y los consumidores conscientes de la salud están absorbiendo productos ricos en proteínas sin importar el precio. Los sueros en polvo bajos en proteínas se están moviendo hacia los usuarios finales que buscan una alternativa al costoso NDM.

El mercado asume que los altos precios de la leche remediarán rápidamente el déficit de producción de leche, y hubo un poco de tinta roja para los contratos diferidos. Aún así, los futuros pronostican precios históricamente altos hasta fin de año.

Las lluvias llegaron a Argentina. Los cultivos allí se animaron y el mercado de harina de soja cayó en consecuencia. Sin embargo, todavía hace calor y está seco en el sur de Brasil, y las preocupaciones sobre la cosecha brasileña mantuvieron una oferta firme en los mercados de maíz y soja. Las tasas de interés más altas y la liquidación del mercado de valores empujaron a los inversionistas de Wall Street, mientras buscaban capitalizar el auge del mercado de productos básicos.

BCR News

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Por la sequía, los tambos contarán con menos reservas para pasar el invierno

24/01/2022 – La falta de humedad, que se combinó con temperaturas muy elevadas, provocó una reducción general de la producción forrajera y torpedeó el rinde de los maíces sembrados para ensilar.

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La sequía provocada por La Niña y las altas temperaturas de la semana pasada afectaron el funcionamiento de los tambos. El calor obligó a modificar la composición de las dietas, para tornarlas más “frías” disminuyendo el porcentaje de fibra. También se cambió la hora de suministro de la ración hacia la mañana temprano y a la noche. Asimismo, fue necesario poner el acento en el confort de las vacas con sombra, agua fresca y suficiente comida.

Por otro lado, la sequía provocó una reducción general de la producción forrajera y torpedeó el rinde de los maíces tempranos sembrados para ensilar. “La producción por hectárea se derrumbó a 23.000-25.000 kilos de materia verde por hectárea en campos de la zona del Abasto, lo que significa una merma del 40 por ciento respecto de lo presupuestado, lo que complicará la alimentación de las lecheras en el invierno”, compara el consultor Marcos Snyder.

La alimentación será un ítem clave del negocio lechero en 2022. Además de la escasez de reservas, los tambos deberán hacer frente a los altos precios del maíz y de la soja, “que aumentaron más que el precio de la leche y que la inflación”, distingue Snyder.

Recuperar pasturas

En las próximas semanas se debe desarrollar la siembra de pasturas 2022 y hay que ver cómo compensar el menor volumen de silaje de maíz confeccionado en el verano. Una posibilidad a la que recurrirá Snyder es la siembra temprana de avena, para ensilar en mayo-junio y para suministrar a la hacienda complementando el silaje de maíz.

En tanto, “las industrias lácteas están afectadas por el programa de Precios Máximos de la Secretaria de Comercio y tratan de sortearlo con segundas marcas”, observa Snyder. En las últimas semanas el consumo de lácteos habría interrumpido la tendencia declinante y estaría iniciando un movimiento levemente ascendente. Por su parte, la exportación, con un mercado sostenido, deberá recurrir a las existencias por la importante la caída del recibo de leche que se verifica en esta época del año.

Como tendencia general, la oferta de leche viene declinando desde noviembre y ese proceso debería continuar hasta fines del verano, lo que podría tener repercusiones positivas en el precio que recibirán los productores, que fue de 34,35 pesos por litro en diciembre, según el Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (Siglea).

Carlos Marin Moreno
La Nación

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SanCor: una asamblea aprobó el fideicomiso para que ingresen capitales a la cooperativa

17/01/2022 – El gremio lechero, Atilra, y un grupo empresario integrado por Marcelo Figueiras, José Urtubey, Jorge Estévez y Gustavo Scaglione tendrían cargos en el directorio; resta la obtención de créditos.

http://lacesira.net/productos/

SANTA FE – La empresa láctea SanCor Cooperativa Limitada (CUL), con sede en Sunchales, al oeste de esta capital, resolvió hoy avanzar en la conformación de un instrumento financiero de salvataje ante la crítica situación económico-financiera que enfrenta, y aprobó la integración de los activos de la cooperativa a un fideicomiso, que se denominará “SanCor Capital”, propiciado por un grupo de empresarios vinculados con la lechería, la industria, la salud y los medios de comunicación.

Aunque no hubo información oficial de la empresa, LA NACION pudo saber que ese fideicomiso tendrá un plazo de validación de 15 años “o hasta que se enderece la situación de la compañía”.

No obstante, si se mantiene el lapso de 15 años, en los primeros cinco años la cooperativa se llevaría el 100% de las utilidades netas generadas. Luego, entre el sexto, séptimo y octavo año pasaría a quedarse con el 50% y del noveno año en adelante con el equivalente al 20%. Así se llega finalmente a la composición del 20-80% mencionado, señala el escrito firmado al que tuvo acceso este diario.

El fideicomiso resuelto tendrá siete directores: uno para SanCor, otro para el gremio lechero Atilra (el sindicato no será accionista, pero tendrá un asiento en la mesa de decisiones) y el resto de los directores para los inversores.

El grupo de empresarios que aspiran a controlar la administración de la compañía está integrado por el abogado Leandro Salvatierra; el experto en lechería Jorge Estévez; el dirigente de la UIA, José Urtubey; Marcelo Figueiras, de Laboratorio Richmond y fabricante en el país de la vacuna Sputnik Vida; y Gustavo Scaglione, empresario de medios, entre otros.

Según reconocieron los propios directivos de la cooperativa, “falta que aparezcan los créditos de las entidades financieras, algo que el Gobierno movilizaría, para que de esa forma se integre capital de trabajo”.

La decisión de los socios de SanCor se produjo en la Asamblea Extraordinaria que se realizó este viernes y que se extendió hasta las primeras horas de la tarde. La decisión que avala que la cooperativa integre el fideicomiso fue adoptada por unanimidad, confirmaron voceros de la empresa.

Ahora falta una pata muy importante para que esto se concrete, que aparezcan los créditos de las entidades financieras, algo que el gobierno movilizaría, para que de esa forma se integre capital de trabajo.

Además, en la asamblea estuvieron presentes los delegados de los productores y los integrantes del Consejo de Administración de SanCor. Los protagonistas brindaron detalles de las propuestas, pero también de las condiciones y negociaciones del caso, que dependen de la voluntad de quienes estuvieron presentes pero también del futuro ingreso de divisas.

La votación fue positiva por criterio unánime de los delegados presentes, por lo cual se procederá a la conformación del fideicomiso “SanCor Capital”.

La deuda

Según reconocieron voceros de la empresa, una de las premisas del pacto rubricado será encontrar la manera de reducir una deuda que, hoy por hoy, asciende a los 400 millones de dólares.

La firma en cuestión posee deudas por alrededor de 6000 millones de pesos con la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) y otros entes oficiales.

También tiene compromisos con proveedores que fue tratando de ordenar a partir de un Acuerdo Preventivo Extra judicial (APE) que rubricó también con ex empleados y el gremio.

José E. Bordón
La Nación

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Un productor turco le puso lentes de realidad virtual a las vacas y aumentó la producción de leche

14/01/2022 – La familia Koçak se dedica a la ganadería y es la tercera generación; durante el experimento, los animales produjeron cinco litros más de leche.

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“Nuestra vaca daba 22 litros de leche diarios y produjo 27 litros”, con esa frase el productor ganadero İzzet Koçak describió el éxito de su nuevo desarrollo. Este ganadero turco le puso lentes de realidad virtual con imágenes de pastos verdes a las vacas para mejorar la producción láctea.

Esta práctica no es la primera vez que sucede, ya existe una experiencia en Rusia. Sin embargo, este productor trasladó esa tecnología a Turquía y la implementó con creces.

Koçak es la tercera generación de productores ganaderos. Además, cuenta con un rodeo de 180 cabezas.

Su objetivo es aumentar la producción y para ello le coloca lentes de realidad virtual y hace escuchar música clásica a los animales. 

Koçak comentó a la agencia de noticias local Anadolu que en Rusia las vacas están equipadas con lentes de realidad virtual. “Probamos las lentes en dos de nuestros animales en primer lugar. Los seguimos durante unos 10 días y observamos un aumento tanto en la calidad como en la cantidad de leche”.

El productor comentó que los animales se sienten como si estuvieran en medio de una gran zona de pastos verdes. “Observamos que los animales están menos estresados. Ambas condiciones se reflejan en la producción de leche, la calidad y cantidad de leche está aumentando. Se probó en un negocio en Rusia, vimos esto por casualidad en las redes sociales y decidimos probarlo”, contó. “Si tenemos éxito con ellos, ordenaremos nuestros anteojos para todas nuestras vacas”, sostuvo.

Agrofy News

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Santa Fe busca concentrar la exportación de productos lácteos desde sus puertos

13/01/2022 – La provincia trabaja para que la terminal portuaria de la ciudad de Santa Fe sea la puerta de salida de la producción local, entrerriana y cordobesa.

http://oscarpourtau.com.ar/

Santa Fe busca que se sumen más empresas a exportar desde el puerto de la ciudad de Santa Fe. En este sentido, se llevó a cabo un encuentro con empresas lácteas para dar a conocer los detalles de la operatoria de la barcaza que une Santa Fe y La Plata.

El ministro de Producción, Ciencia y Tecnología, Daniel Costamagna, encabezó un encuentro virtual con 12 empresas del sector lácteo oriundas de localidades santafesinas y de las provincias vecinas de Córdoba y Entre Ríos. El ministro comentó: “Este es un camino que entendemos como central para toda la cadena láctea de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, que contribuirá a mejorar las exportaciones hacia los distintos países del mundo”.

Al mismo tiempo, remarcó: “Santa Fe sigue liderando las exportaciones lácteas, cárnicas, entre otros rubros, que no sólo han crecido en volumen sino en valor, y son cada vez más las pequeñas y medianas empresas que se están sumando, por lo que trabajamos articuladamente con todo el equipo del Puerto Santa Fe y estamos en contacto permanente con las empresas a fin de facilitarles las gestiones”.

El puerto de Santa Fe suma más actividades y se espera que la industria láctea también pueda exportar desde aquí. “La idea general que impulsa este proyecto es la preocupación por ganar competitividad de nuestros productos en el comercio mundial. Uno de los factores claves es el costo logístico, por eso estamos muy involucrados en que esto funcione para que a las empresas les sea más conveniente salir por el Puerto de Santa Fe”, detalló el secretario de Comercio Exterior, Germán Burcher.

En tanto, el presidente del Ente Administrador del Puerto de Santa Fe, Carlos Arese, indicó: “Desde hace un tiempo venimos trabajando con el objetivo de aumentar el número de empresas exportadoras. Esto se trata de una oportunidad muy importante tanto para nuestra economía, como para nuestra producción, por eso nos reunimos de forma virtual con empresarios del sector lácteo con el objetivo de presentarles esta nueva propuesta que se trata del lanzamiento de un feeder a través de barcazas que parten rumbo al Puerto de La Plata, y que a su vez nos conectan con el resto del mundo”.

Agrofy News

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Pérdidas de 600 litros: cómo sobrevive un tambo al calor extremo

12/01/2022 – El corazón de la cuenca lechera arde cada día, pero la tarea productiva no se frena y te contamos cómo se trabaja a pesar del termómetro.

http://oscarpourtau.com.ar/

El termómetro en Rafaela marcó 41,3 grados y la diferencia entre estar a la sombra o al sol significa diferentes grados de agobio.

Esta semana la cuenca lechera está ardida y al estrés calórico de los animales se le suma el esfuerzo multiplicado de quienes trabajan en las fosas de los tambos, pero también el malestar por las pérdidas en litros de leche que se van con el calor.

Al sur del aeródromo de la “Perla del Oeste”, sobre la Ruta Nacional 34, el tambo de Juan Zimmermann nos recibe para mostrar lo que pasa en medio de la ola de calor en un tambo promedio, en un tambo real, de esos que hay por todo el país y que son los de mayor impacto social y económico en las comunidades.

Sobre tierra suelta, después de tantos días sin nubes, espera a la sobra de un tímido paraíso el responsable de este campo. Ya pasó la pelea por resistir a la que iba a ser una ordenanza de uso de fitosanitarios que no les permitiría seguir adelante y ahora toda la energía se vuelve a depositar en producir, en trabajar sin desacanso en esta tarea apasionante que es la del tambo.

Juan es ingeniero agrónomo y en su familia hace siete generaciones que están vinculados con el campo. Tiene por delante el desafío de la continuidad en la actividad productiva dependiendo de las elecciones profesionales que hagan sus hijas. Mientras tanto, se dice convencido que no tiene que agrandarse, que tiene que invertir para seguir trabajando y mejorando las condiciones para los animales y los trabajadores, pero en el tamaño de tambo que tiene hoy, que se armó de emergencia en 1968 cuando en el otro tambo de Santa Clara de Saguier el clima apuró las decisiones para trasladar animales.

Tiene hoy los dos tambos y toda la agricultura que se hace es para alimentar animales, entre maíz, sorgo y alfalfa, aunque también heno para rollos. Los maíces están resistiendo ya que por casualidad fueron sembrados tarde a pesar de ser de primera y tuvieron los beneficios de algunas lluvias intercaladas en el final de noviembre y el comienzo de diciembre.

En el tambo de Saguier se salvaron de la piedra, pero con un acumulado más importante de agua están más enteros.

Llegar a la ordeñadora

En el tambo de los Zimmermann, los animales disponen de sombras móviles que las aprovechan por completo.

Tienen en los lotes de alfalfa un tanque de 14 mil litros que se mueve con el tractor para que nos les falte agua durante el pastoreo en las parcelas, aunque también hay algunos árboles que les sirven de refugio, tanto a las vacas en ordeño, a las secas, como a los terneros que se crían hasta los 240 kilos. Al lado de la sombra se les pone alfalfa picada, rollo, o silo y después del tambo van a pastorear a gusto un rato hasta volver al reparo.

En los últimos meses, en la sala de ordeño se colocó piso de goma y también retiradores automáticos que permiten reducir hasta en 40 minutos cada una de las rutinas, que se cumplen a las 6 de la mañana y a las 16 horas, cada día. También tienen tres tractores nuevos con los cuales el trabajo con los cultivos mejora en cuanto a confort.

“Estamos haciendo inversiones para que la gente trabaje más cómoda, pero no voy a crecer, no me voy a largar a ampliarme más que esto”, cuenta Zimmermann y comenta que “el próximo paso es hacer un tinglado para el corral de espera con ventiladores y aspersores”, en un trabajo que se hace “emparchando hace 50 años” y con poco espacio.

El tambo está en un campo de 66 hectáreas, se alquilan otras 45 hectáreas en un campo lindante y en la escuela-granja Peretti, que también está sobre la Ruta y bien en frente del campo, crecen los terneros, para una posterior recría en otro campo.

Son 170 vacas totales, 140 en ordeño y 30 que se fueron secando desde noviembre, con pariciones ocasionales en estos dos meses. En cuanto a la productividad, “estabamos entre 3.300 y 3.400 hasta principios de diciembre, cuando llegó la primera ola de calor; y ahora rondamos los 2.800 litros por día”, algo así como un promedio de 21 a 25 litros por animal.

Esta semana los registros llegaron a poco más de 2.700 litros, por lo tanto a pesar del buen impulso de 2021, la buena preñez, las pérdidas del verano escalan y golpean toda la planificación.

En el tambo se hace control lechero, no para seguir cuestiones genéticas como se hace en las cabañas, sino que “nos sirve para ver la persistencia de las vacas, la fecha de secado, los litros que tiene”, para ordenar el trabajo, sobre todo en semanas difíciles como estas.

Sabiduría y práctica

María y Rubén son los que se encargan de las vacas. Es un matrimonio que trabaja en ese tambo desde hace más de 20 años y están siempre. “No hay vacaciones, no hay feriado, siempre está uno de nosotros dos para cubrirnos”, aunque en casos de salud una de sus hijas también colabora.

Los dos empezaron a las ocho y nueve años a trabajar en el tambo, con diferentes tareas, pero sabiendo desde siempre la dedicación que requiere, la entrega que implica.

Rubén se lava la cara, se refresca después de la siesta y empieza a cargar los comederos con balanceado, mientras María moja el piso y las hace entrar por tandas a cada lado de la fosa. Les lavan las ubres, las enfrían y después les conectan las pesoneras.

Los animales jadean pero no se rinden ante semejante calor. La nobleza de las vacas está asegurada para obtener la bebida más completa que existe. El próximo paso será la sombra en el corral de espera, un paso que este calor está acelerando para que se concrete.

Es un trabajo repetido, pero hay que saber hacerlo y con la naturalidad de María y de Rubén se nota. Existe una mirada optimista para su futuro también, traduciendo al esfuerzo en seguridades para cuando llegue la jubilación. Es él quien asegura que a pesar de no haber estudiado sabe cómo atender a cada animal y cada situación que se presenta.

Existe un buen vínculo con Juan y con su madre Edith, que es la dueña original de esta y la otra unidad productiva. Hay una convicción de siempre seguir adelante que además de admirable es la que asegura a una lechería viva.

“Yo nunca voy a cerrar el tambo”, dice Juan Zimmermann con una sonrisa y detrás del barbijo, a pesar de las cuestiones climáticas, de las políticas contradictorias, de los precios, de las restricciones, e incluso de las dificultades económicas que históricamente hacen casi imposible planificar en el sector, pero que con tanta argentinidad y en este caso mucha influencia cultural de la inmigración, lo siguen teniendo siempre en marcha.

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